La CDMX debe asumir su responsabilidad en el combate a la delincuencia, y que las Fuerzas Armadas dejen de operar

El pasado jueves 20 de julio, elementos de la Armada de México realizaron un operativo contra integrantes de un grupo delictivo que opera en la delegación Tláhuac y en otras zonas de la capital, en el que ultimaron a ocho presuntos delincuentes, entre ellos al líder del grupo, Felipe de Jesús Pérez Luna (a) "El Ojos".

Si bien se ha dado un fuerte golpe a este grupo delictivo que ha extendido sus actividades a la Ciudad Universitaria, se trata de un hecho preocupante, que no puede asumirse como uno más de los enfrentamientos en que participan elementos de las Fuerzas Armadas, que a diario se dan a conocer en este México atribulado ante la violencia a la que millones de mexicanos nos negamos a acostumbrar.
No es un asunto menor. La última intervención de las Fuerzas Armadas en la Ciudad de México, ocurrió hace casi medio siglo, en 1968, cuando el gobierno de Díaz Ordaz, reprimió el movimiento estudiantil.
La información oficial hasta ahora presentada es insuficiente y contradictoria. Por ejemplo, la Secretaría de Marina informó que "en apoyo a la Procuraduría General de la República y de trabajos de investigación de la Policía Federal y de la Ciudad de México, personal naval durante un patrullaje en inmediaciones de la delegación Tláhuac, fue agredido por presuntos infractores de la ley, por lo que se repelió la agresión".

Hasta donde existe información disponible, el gobierno de la Ciudad de México en ningún momento ha solicitado la presencia y patrullaje de las Fuerzas Armadas en apoyo a las tareas de seguridad pública y que corresponden a la autoridad civil. Por el contario, el jefe de Gobierno ha promovido desde la Conferencia Nacional de Gobernadores, la coordinación de los cuerpos de seguridad pública en el combate a la delincuencia, como lo constata el envío de 150 policías, vehículos y unidades pesadas al estado de Guerrero como parte de un programa de colaboración interestatal, para reforzar la seguridad y disminuir el índice delictivo en distintas entidades del país.

En el boletín emitido por la Secretaría de Marina se insiste en que "El enfrentamiento se originó tras el seguimiento coordinado de fuerzas federales y de la Ciudad de México a presuntos infractores de la ley, en inmediaciones de la delegación Tláhuac, el cual derivó en una agresión directa con armas de alto poder de los presuntos infractores contra personal naval". Lo cual no sucedió así, toda vez que el jefe de Gobierno estaba regresando a la ciudad de una reunión en el norte del país, y la presencia de los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública se dio al menos treinta minutos después del enfrentamiento, una vez que el jefe delegacional, quien desconocía del operativo, informara al gobierno de la ciudad y solicitara la presencia de la policía.

Es necesario que tanto las autoridades federales como el gobierno de la Ciudad informen con claridad sobre estos hechos. Si el gobierno de la Ciudad solicitó la presencia de la Marina; si efectivamente se realizaron trabajos de inteligencia de la Secretaría de Marina y de la Procuraduría General de la República en coordinación con la Procuraduría de Justicia local, a la que corresponde la persecución del delito; qué participación tuvo el gobierno local en dicho operativo, y si continuarán los operativos de las Fuerzas Armadas en el territorio de la Ciudad.

Existen antecedentes nefastos resultado de las acciones unilaterales del gobierno federal y la falta de coordinación con las autoridades locales. Basta recordar los lamentables linchamientos registrados el 23 de noviembre de 2004 en la comunidad de San Juan Ixtayopan, en la misma delegación Tláhuac, donde de acuerdo con el gobierno federal, no se trató de un linchamiento sino de un acto plenamente dirigido e intencionado, por un presunto grupo guerrillero que había detectado las acciones de inteligencia realizadas por la Policía Federal Preventiva en esa delegación, lo que nunca se demostró.

En tanto estas interrogantes encuentran respuesta, es importante que el gobierno de la Ciudad asuma su responsabilidad en el combate a la delincuencia, y que las Fuerzas Armadas dejen de operar en la Ciudad de México.

Senador de la República