Afectados. Los operativos que taxistas armaron contra choferes de aplicación los pusieron en aprietos y se unieron para protestar.
Trabajar con aplicaciones de transporte privado se ha convertido en un oficio lleno de inquietudes

Las acusaciones por competencia desleal en los precios, las manifestaciones, asaltos, el vacío legal y la burocracia en las autorizaciones para ser conductor; han hecho que decenas dejen de trabajar con las aplicaciones de transporte privado que anteriormente dominaban los traslados en Saltillo.

Ahora, cada que se solicita un viaje por UBER o DIDI el usuario debe esperar hasta 40 minutos para que un vehículo tome el viaje, mientras que antes había al momento del registro de cinco a seis vehículos en el área donde se solicitaba el servicio, sin importar la ubicación o la hora.

UN EJERCICIO DE COMPROBACIÓN

VANGUARDIA solicitó viajes en la aplicación de diferentes empresas, siendo InDriver y los taxis convencionales que se solicitan con una llamada, los primeros en responder a la solicitud de un viaje.

Algunos ex conductores de dichas aplicaciones señalaron que una razón para no ser miembro de estas empresas, fue la tarifa que solicitaban se les cobrara a los pasajeros, pues cada vez ofrecían una cantidad menor al equivalente en kilómetros recorridos.

“No costea cuando te piden viajes con distancias muy largas y a cambio ofrecen hasta menos de 50 pesos, también es que en algún momento hubo muchos conductores de varias aplicaciones que sí aceptaban estas tarifas y luego no permitían captar viajes con precios justos con la distancia”, comentó Sergio Hernández, antiguo conductor de UBER.

NECESIDAD NO VALE LOS RIESGOS

En contra están también los peligros a los que se exponían los hicieron retirarse, por la “cacería” que armaron en su contra algunos grupos de taxistas convencionales.

“Yo estaba en UBER pero en la pandemia me quedé sin carro, cuando quería volver a trabajar no podía acceder con mi usuario y ya no había oficinas en Saltillo, y como no pude resolver por correo ni en la aplicación me cambié de empresa”, relató Rodrigo Flores, ahora conductor de InDriver.

Y aunque en dicha aplicación no te piden que el carro esté asegurado o vigencia del modelo, sino pagada la tenencia, placas y tarjeta de circulación, la inseguridad fue otro factor que me llevó a detenerme un poco en la operación de viajes, admitió.

“No quería que me quitaran el carro o sufrir agresiones, y dejé de trabajar por varios periodos por los problemas que se vinieron con los taxistas, la cacería que hacían y los probables asaltos”, agregó.

SEGURIDAD

> Algunos conductores han dejado este medio de trabajo por un empleo con sueldo fijo.

> Muchos usan su carro para obtener un ingreso extra, aunque con temor a los operativos en su contra.