“Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros”, señala Blanchard, y definitivamente la unión de todos es la lección importante.

El primer impulso es el ser gregario, y también el inicio y principio de los equipos de trabajo.

La proclividad humana en todos los siglos refleja una actitud fundamental al estudiar y trabajar en equipo para hacer más cómoda la tarea, el hábito y el fundamento

Sociólogos señalan que el instinto primario humano después de defenderse es el aprender y agregarse a otros; su espíritu gregario lo conduce a compartir y buscar la compañía de semejantes, a fin de poder efectuar obras, conductas e ideas.

Es entonces cuando un lenguaje común se escucha en este planeta y especifica que cada quien forma parte de un gran equipo que es la humanidad, en la que podemos no sólo contemplar sino contribuir a su mejoría, amén de estar preparados a enfrentar los grandes temas de este mundo, dado en llamarse moderno.

Ser educando requiere el compromiso temporal de una meta individual que en el grupo de tarea o estudio se abandona para otorgarla a un objetivo común, que es colectivo, y más amplio. En esa dación de voluntad la obra humana se traduce y multiplica cuando de obras buenas se trata. La voluntad, la templanza y la cooperación son los elementos fundamentales del educar, que mucho tiene de involucrar y totalmente de crear.

Encaminar el esfuerzo educativo a la meta original de crear y procurar mejores seres humanos refiere que los contenidos y las maneras contemplen la participación activa del individuo en el núcleo social, y definitivamente que aquí el éxito de la educación depende de la motivación que cada parte comparta, entregue y, sobre todo, imprima.

Dar es una de las metas, aunque no la única, es más noble y la que otorga más satisfactores.

Parecería a veces que al actuar solo se va agotando día con día para abrir paso a los planteamientos de grupo, pero el peligro se hace latente cuando del actuar en conjunto no satisface al equipo y surge entonces el virus letal que termina con el esfuerzo de una educación en su contenido social.

Motivar a los demás a fin de formar equipos en los que se consideren obras de beneficio educativo, de acción positiva y de deseos de trabajar, será una característica de aquellos que deseen ser llamados al liderazgo en el tema.

El área de oportunidad actual para engrandecer y contribuir a la educación surge desde el hogar, cuando todos sus miembros se entregan a un fin de superación continua en la escuela, en la que desafortunadamente y por la indiferencia de algunos se confunde el trabajo en equipo y se asignan tareas a un particular que elabora todo el trabajo, que luego es presentado como grupal. Continúa en la actividad económica o forma de vida, en la que nos encontramos con que solamente en equipo podemos compartir los éxitos o los fracasos.

Nuestra realidad nos habla de ejemplos muy significativos de equipos de trabajo exitosos que han colocado a la industria mexicana a la par de los mejores métodos de grupos, que con una meta común logran excelentes resultados.

La enseñanza no deberá tener otra meta que la de la bondad, del propósito de fortalecer su medio ambiente, de influir en los valores sociales y de implementar las bases de un desarrollo armónico de educandos y sus familias, de sus familias a las colonias y de éstas a los municipios y los estados; una reacción en cadena es posible con el esfuerzo de individuo, grupo, sociedad y gobierno.

Por último, la puesta en común de las capacidades de un equipo permite aportar un valor añadido superior. Un mayor elenco de conocimientos y puntos de vista permiten encontrar mejores ideas y soluciones a las tareas encomendadas. Entonces, ¿qué fregados nos hace falta?