Los accidentes de tránsito, una importante causa de muerte en nuestro País, y particularmente también en nuestra ciudad son motivo de preocupación de autoridades y ciudadanos.

Cada día se vuelven reiterativas las noticias en relación a fallecimientos debido a la irresponsable manera de conducir de los automovilistas: exceso de velocidad, imprudencia, estado de ebriedad. En una semana, nuestra ciudad rebasa las decenas de accidentes graves o de percances viales sin víctimas fatales.

Todas las mañanas, temprano, aparece siempre el que está dispuesto a estropear el día de otro, cruzando los semáforos cuando están en rojo, o aquel que zigzagueando rebasa unos y otros automóviles que van en sus carriles. Tardes y noches, en Saltillo, la misma situación. Es ya un asunto de casi inexistente suerte no toparse con alguno de estos tipos de conductores, jornada tras jornada.

Las vías rápidas y las carreteras se ven asimismo afectadas por este terrible síndrome que acompaña estos tiempos modernos. Nada parece hacer mella en quienes son criminales en potencia. Ni la publicidad, ni la propaganda, ni las informaciones que un día y otro también surgen de los noticiarios o la prensa escrita.

Es entonces que quizá debiéramos plantearnos otro tipo de estrategias. Por esos resultados: atropellamientos y encontronazos con final, muchas de las veces, desgraciadamente trágico, es momento de pensar que la expedición o renovación de aquello que nos permite conducir en la ciudad, la licencia de manejo, pudiera llevarse a cabo con más candados que favorezcan la cultura del automovilista y calles más seguras.

Los requisitos para obtener una licencia de conducir, además de la identificación oficial con fotografía, el comprobante de domicilio y el pago de derechos, incluye el certificado de manejo, el cual debiera, como su nombre lo indica, certificar al aspirante a la licencia de las cualidades necesarias para poder conducir con seguridad y responsabilidad un auto.

Los cuestionamientos en relación al conocimiento de las velocidades para circular en zona escolar o bajo ciertas condiciones climatológicas son parte de información indispensable de saber.

Creo que además de ello, es momento de dar a conocer una suerte de guía informativa y de orientación con datos tomados de fuentes oficiales. Y que los aspirantes a la licencia y quienes debamos renovarla conozcamos.

Por ejemplo, número de accidentes ocasionados en Saltillo y en el estado a causa del manejo irresponsable. Información, por ejemplo, del lugar que ocupó Coahuila en el registro que da el Inegi en 2015 con respecto a otras entidades de la República por número de accidentes: que fue el cuarto. Consecuencias de las imprudencias al manejar.

Elaborar, junto con la guía, un examen de conocimientos sobre la comprensión de cómo están configuradas las principales vialidades en Saltillo y sus accesos, así como la velocidad en que en ellas se debe circular. Que la guía muestre cómo están las vialidades en la ciudad por lo menos de áreas estratégicas, como el centro histórico y los puentes, y se aplique entonces el examen que acredite o no licencia.

A ello, sumar la obligatoriedad de las verificaciones vehiculares, para evitar el tránsito de autos que no reúnen las condiciones adecuadas, y castigos más severos a quienes no respetan el reglamento.

Llegar por la vía del convencimiento es adecuado; pero para quienes definitivamente no se involucrarán en ese convencimiento, siempre queda la vía de la obligatoriedad: de ahí la idea del examen en cuestión.

Ejemplos de lo necesario de buscar nuevas estrategias sobran: todos aquellos que, aun luego de ver informaciones e informaciones, siguen sin colocar cinturón de seguridad a sus hijos o no los llevan en asientos apropiados para ellos: y esto es, sin temor a equivocarme, cosa de todos, todos los días.

Urgen más medidas. El convencimiento a través del conocimiento: el de la ciudad y el de las consecuencias de manejar, aquí, en estado inconveniente e irresponsable.