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Expresa Leo Zuckermann, que cualquier exfuncionario, líder sindical o empresario que haya robado, abusado de su poder o cometido alguna fechoría no tiene de qué preocuparse, porque la impunidad de los personajes pasados es divisa del lopezobradorismo

En su columna de hoy, Leo Zuckerman empieza opinando que asistieron a la fiesta matrimonial del hijo de un connotado abogado, figuras como Carlos Romero Deschamps, líder del sindicato petrolero, Raúl Salinas de Gortari, a quien se le encontraron millones de dólares en cuentas en el extranjero, Enrique Peña Nieto, Rosario Robles, exsecretaria que no ha acabado de explicar el escándalo de la “Estafa Maestra, Elías Beltrán, encargado de la Procuraduría General de la República que filtró información falsa sobre un supuesto caso de lavado de dinero del excandidato presidencial panista, Ricardo Anaya, entre otros personajes.

Añade que estos personajes se presentan en sociedad como si nada hubiera pasado en México, y menciona que Andrés Manuel López Obrador no ha querido investigarlos y perseguirlos judicialmente, ya que los perdonó públicamente.

Expresa que cualquier exfuncionario, líder sindical o empresario que haya robado, abusado de su poder o cometido alguna fechoría no tiene de qué preocuparse, porque la impunidad de los personajes pasados es divisa del lopezobradorismo.

Agrega que cada vez más cree que hubo un pacto entre Peña Nieto y López Obrador.

El primero no le pondría piedras al segundo en su camino a la Presidencia (incluso, como piensan algunos, hasta le haría el favor de quitarle del camino a Ricardo Anaya con el invento de un falso caso judicial). A cambio, el segundo dejaría vivir en paz, tranquilidad y gran prosperidad al primero.

 

AMLO está cumpliendo a cabalidad aquello de no ver al pasado en materia de corrupción. No nos sorprendamos. Pero también prometió que, desde el primero de diciembre, se acabaría la corrupción. Últimamente ya dice que, en su sexenio, se ha terminado la corrupción tolerada.

También menciona que la Secretaría de Educación Pública le otorgará 800 millones de pesos a los centros de desarrollo infantil (Cendis) ligados al Partido del Trabajo. Dicho partido, creado durante el salinismo para quitarle votos a la izquierda que estaba agrupándose en el Partido de la Revolución Democrática, siempre ha sido un negocio familiar. Su dueño, Alberto Anaya, se ha dedicado a medrar desde el poder público. En esta ocasión, apoyó a López Obrador en las pasadas elecciones. Tiempo, entonces, de cobrar las facturas.

el Presidente había dicho que su gobierno no daría ni un centavo a las estancias infantiles privadas y de asociaciones civiles, ya se echaron para atrás con las del PT. Ayer, Salvador Camarena, en El Financiero, recordaba las denuncias de corrupción y lavado de dinero de los 80 Cendis que opera el PT. Qué bueno, entonces, que AMLO haya decidido, en un principio, cancelar la entrega de dinero público a éstas. Pero ahora resulta que sí se lo darán. “Asistimos al cierre de un ciclo de lo que pudo ser un capítulo de rendición de cuentas y ahora será un caso más de presunta impunidad”, concluye, con razón, Camarena.

Concluye diciendo que hubieran invitado a Alberto Anaya a la boda para que brindara con Peña Nieto, ya que hubiera sido una linda foto  en Quién: la de la ceguera hacia atrás y las nuevas complicidades del gobierno de AMLO, la de la maldita corrupción en estas épocas de una dizque Cuarta Transformación.

Con información de Excélsior