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Más allá de los terremotos, hay muchas cosas que pueden matar; por ejemplo el tabaco, el alcohol y una vida sedentaria

Por: OMNIA

 

1. UN ALCALOIDE LLAMADO TABACO

A estas alturas usted ya habrá oído, en repetidas ocasiones, que el tabaco mata a miles de personas cada año. Y eso es precisamente lo que hace. Entre más haya fumado, mayores serán sus riesgos de cáncer, de enfermedades cardiacas y de enfisema. Fumar también contribuye a la oxidación del colesterol, y cuando el colesterol se oxida, se embarra en las arterias con resultados desastrosos para el sistema cardiovascular. Y acelera el proceso de envejecimiento, porque propicia las arrugas.

El cigarro también estimula la producción de radicales libres, moléculas altamente reactivas que dañan el ADN de las células y aumentan el riesgo de cáncer. Si usted se fuma una cajetilla de cigarros al día, tiene 20 veces más probabilidades que un no fumador, de terminar con un problema de salud. Pero aunque no lo crea, hay buenas noticias: usted puede minimizar el daño e incluso revertirlo. Lo único que tiene que hacer es dejar de fumar. De una vez y para siempre.

El siguiente paso será nutrirse con ciertas vitaminas, sobre todo C, B12, betacaroteno y ácido fólico, cuatro nutrientes que le ayudarán a limpiar su cuerpo de los radicales libres y por lo tanto a alejar el cáncer y los problemas cardiacos que estuvieron asediándolo mientras fumaba. Pero no vaya a la farmacia. Es mejor que busque esas vitaminas en el departamento de frutas y vegetales del supermercado. Para facilitarle la tarea, sólo asegúrese de poner en el carrito la mayor variedad de vegetales que pueda. Esas dos decisiones —dejar de fumar y alimentarse de manera saludable— lo comenzarán a alejar de inmediato de los riesgos de muerte prematura.

2. UN ELÍXIR LLAMADO  ETANOL

Beber en exceso no combina con una vida larga. Tomar de más es la causa de muerte prematura que sigue, después de fumar. Y si fuma y bebe, entonces usted está metido en un serio problema. El alcohol incrementa el riesgo de enfermedades cardiacas, de enfermedades del hígado y de pérdida de hueso u osteoporosis (aparte de orillarlo a sufrir un accidente fatal). Si usted toma en exceso, debe detenerse y reflexionar. Así de simple.

Durante los últimos 20 años se ha insistido en que beber con moderación podría ser bueno para la salud, pero hay muchos hilos pendientes de esta aseveración —que si el vino tinto, que si la cerveza, que si un trago, que si dos… Dicen que ingerir una “pequeña” cantidad de alcohol como parte de la comida puede ser saludable, y los investigadores han tratado de encontrar cuál es esa “pequeña cantidad”.

En esa búsqueda han llegado a la conclusión de que 150 mililitros de vino de mesa, una lata de cerveza o un trago de una bebida fuerte (tequila, whisky, brandy), pueden ser buenos para su salud cardiovascular. Pero esto no es válido para todo el mundo, ya que hay personas que son más vulnerables que otras a los efectos del alcohol. Lo que sí se sabe es que mientras menos tome mejor estará.

En cualquier cantidad que usted lo ingiera, el alcohol mata células en cada órgano de su cuerpo, y sobre todo en la corteza cerebral, que es donde se procesa el pensamiento complejo (a la edad de 50 años, un bebedor tiene el cerebro de un individuo de 90 años).

El alcohol, en cualquier cantidad, puede hacer que usted se vea mayor de lo que es. Al igual que el tabaco, el alcohol hace la piel más delgada y más propensa a las arrugas ¿Sólo el alcohol puede darle sentido a su vida? No es cierto, si acaso podría darle sentido a su muerte.

3. UN ESTILO DE VIDA LLAMADO SEDENTARIO

En los días de la primaria siempre nos preguntábamos para qué se había inventado la clase de educación física. Nunca nos dijeron el porqué, pero ahora sabemos que allí se encuentra el germen de una vida más larga y saludable. Es simple: la gente que hace ejercicio vive más que la que no lo hace.

El índice de mortalidad de la gente que se mantiene activa es la mitad de aquella que lleva una vida sedentaria. Pero no es sólo el riesgo de muerte, es también el riesgo de desarrollar una disfunción severa, como por ejemplo diabetes, osteoporosis, hipertensión y altos niveles de colesterol.

Usted puede lograr grandes beneficios para su vida, a cualquier edad que inicie un plan de ejercitamiento regular. Un estudio realizado a más de 10 mil graduados de Harvard mostró que los hombres previamente inactivos que comenzaron a ejercitarse de manera moderada a edades entre los 55 y los 85 años, redujeron el riesgo de muerte por cualquier causa en casi 25 por ciento, y el riesgo de muerte cardiaca en 40 por ciento.

Es claro que el ejercicio mejora la capacidad pulmonar, incrementa la resistencia de los músculos y tendones, reduce el colesterol total y el colesterol malo, disminuye la presión sanguínea, incrementa la irrigación del cerebro, mejora la habilidad del torrente sanguíneo para disolver coágulos y fortalece el sistema inmune.

Usted debería ejercitarse al menos 30 minutos cada día. Para las personas de edad avanzada, la caminata vigorosa constituye el ejercicio aeróbico ideal, pero este grupo no debería descartar el ejercitamiento con pesas, que genera más fuerza muscular. Las pesas no son sólo para los jóvenes; un especialista en la materia le puede ayudar a diseñar un programa que sea apropiado para usted, sin importar la edad que tenga. Sólo asegúrese de que su médico esté de acuerdo.

PARA QUE SEA VITAL

La mayoría de la gente ha cometido el error de creer en un viejo mito: la energía y la vitalidad pertenecen a los jóvenes. A ojos de nuestra sociedad, cuando usted tiene 20 años está lleno de vida, cuando tiene 40 ya no lo está, y cuando tiene 60, está liquidado. Sin embargo, esa sabiduría no es correcta. Ya sea que esté en la década de los 40, 50, 60 ó más allá, usted puede sorprender a los demás con su energía, empuje y vitalidad. Por ejemplo, puede atravesar un día de trabajo de 12 horas con energía de sobra, y aún hacer el amor como en sus días de adolescente. Y lo puede lograr sin curas milagrosas, sin afrodisiacos y sin prejuicios. Esa energía y vigor están dentro de usted; sólo necesita aprender cómo desatarla. Le diremos cómo.

Antes de empezar el día

 Veinte minutos de caminata y de luz natural le mantendrán en estado de alerta durante toda la jornada. Además, la caminata le dará hambre, y eso es excelente porque le permite tomar un buen desayuno para arrancar el día lleno de energía.

Proyecte su vitalidad

No permanezca sentado todo el tiempo, eso le hará parecer estático y perezoso. Muévase con frecuencia y cuando camine hágalo con agilidad. Cruce hasta el otro lado de la oficina y platique con la gente, pero sea breve; muestre la clase de apoyo y el carisma que tiene.

Trabaje sus arterias

El ejercicio no sólo le hará quemar grasa sino que le ayudará a mantener sano su corazón; también le ayudará a permanecer mentalmente alerta. Sin importar la edad, usted debe mantenerse activo, física y mentalmente.

No se subestime

No son los poderes mentales los que se debilitan a medida que nos hacemos viejos, es nuestra confianza en ellos. La energía no sólo debe estar en su cuerpo, también debe proyectarla a su mente. Para lograrlo manténgase informado acerca de lo que acontece en su entorno, en su país y en el mundo.

Haga polvo los viejos mitos

Saque de su mente el mito de que la energía y la vitalidad son sólo de los jóvenes:

l La gente cree que una persona de más de 60 años ya está acabada. Que lo único que le queda es enfrentarse a los achaques y a la muerte.

l Elimine todos esos mitos de su mente y prepárese para ingresar al otoño de la existencia con una vida activa, un cuerpo sano y una mente creativa.

l Con un poco de orden en su vida es posible mantenerse activo. Demuéstrele a todos que la existencia puede disfrutarse hasta el último día en este mundo.