Hola, me da un poco de vergüenza y risa lo que voy a contar. Todos los días desayuno en casa, pero soy adicto a comer botanita en el trabajo. El otro día la máquina expendedora me dio equivocado lo que compré y le di un golpazo. Después me quedé viéndome como parecía un zombie ávido de porquerías. A veces me compro un paquete de donitas, porque se me antoja una, pero el paquete trae tres... Como sin ganas y, a veces, ni siquiera soy consciente del motivo por el que me lo pide el cuerpo. ¿Qué hago?

Troglodita

Estimado Troglodita:

Eso que comentas, definitivamente no es hambre es ansiedad y eso te hace tener una relación conflictiva con la comida. Otro motivo para los snacks en la oficina es la procrastinación, al comer aplazas lo que tienes que hacer. Piensa el motivo por el que tú lo haces.

Ten en cuenta que al caer en la tentación de comer lo de la máquina expendedora, consumes azúcares de absorción rápida, es decir, la mayor parte de su energía no se va a usar y se termina acumulando como grasa.

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