Trump ‘aclaró’ que el haber ordenado a la Administración de Servicios Generales que arrancara los protocolos iniciales de la transición no impedía que siguieran promoviendo recursos legales

Tres semanas después de realizarse la jornada electoral más turbulenta en la historia moderna de Estados Unidos y tras resistirse de forma intransigente a reconocer su derrota, el todavía presidente del vecino país, Donald Trump, finalmente cedió ayer y ordenó el inicio de los preparativos para transmitir el poder a su sucesor, el demócrata Joe Biden.

Al cierre de esta edición, el neoyorkino seguía sin reconocer de forma explícita que perdió la elección y no había llamado a su otrora oponente para felicitarle por el triunfo, que ayer se oficializó luego de que las autoridades electorales del estado de Michigan certificaron los votos electorales de esa entidad a favor de Biden.

Aparentemente lejos aún de reconocer que fue derrotado, Trump lanzó ayer algunos tuits en los que “aclaró” que el haber ordenado a la Administración de Servicios Generales que arrancara los protocolos iniciales de la transición no impedía que siguieran promoviendo recursos legales.

Diversos analistas han señalado que, luego de ser desestimados sus alegatos en las cortes, el equipo jurídico de Trump ha puesto su mira en la siguiente fecha crucial del calendario electoral de Estados Unidos: el 8 de diciembre próximo, último día para que las entidades de la Unión Americana certifiquen los votos electorales obtenidos por el ganador de las elecciones.

A diferencia de lo que ocurre en México, en Estados Unidos no existe una autoridad electoral federal que realice un “cómputo nacional” de los votos electorales y señale al ganador, sino que ello ocurre en cada estado y la fecha límite para hacerlo es el 8 de diciembre.

Una vez concluida la certificación de los votos electorales en cada estado, el 14 de diciembre deberá reunirse el Colegio Electoral, que es el órgano que realmente elige al Presidente. En teoría, quienes integran dicho colegio no están obligados a votar de la misma forma como lo hicieron los ciudadanos en las urnas, lo cual implica que, contra toda la evidencia, podría elegirse a Trump para un segundo periodo.

Nadie espera, sin embargo, que eso ocurra, pues en la tradición política estadounidense los integrantes del Colegio Electoral respetan la voluntad de los votantes y, al menos hasta ahora, nunca ha ocurrido que se elija presidente a alguien que, conforme a ese modelo, hubiera perdido la elección.

Nadie tampoco espera que el próximo 20 de enero Trump pueda jurar para un segundo mandato, pero parece bastante claro que el republicano está dispuesto a seguir prolongando la tensión hasta el último minuto.

Y cuando finalmente no quede nada por hacer y la asunción de Biden esté por concretarse, aún faltará ver si decide participar de la ceremonia, como corresponde al añejo protocolo de la Casa Blanca.

Por lo pronto, ayer quedó claro que Donald Trump puede ser obligado a ceder. Lo que no está claro es si en algún momento las circunstancias le obligarán a conceder o se mantendrá firme en la posición que adoptó desde la noche misma de la elección.