Donald Trump está poniendo a prueba su imagen de “gran negociador” e incurriendo en nuevos riesgos en momentos en que se apresta a iniciar su campaña reeleccionista. Foto: AP
Trump espera lograr un acuerdo del que pueda alardear durante la campaña electoral, y en medio de una dura puja con el Congreso por la aprobación de un nuevo tratado de libre comercio de América del Norte.

A medida que intensifica su presión sobre China para que acceda a un nuevo acuerdo comercial, el presidente Donald Trump está poniendo a prueba su imagen de “gran negociador” e incurriendo en nuevos riesgos en momentos en que se apresta a iniciar su campaña reeleccionista.

Con las negociaciones que están en curso esta semana, Trump espera lograr un acuerdo del que pueda alardear durante la campaña electoral, y en medio de una dura puja con el Congreso por la aprobación de un nuevo tratado de libre comercio de América del Norte. Si tiene éxito, Trump podrá sentirse confiado en la ruta electoral, pero si fracasa, recibirá críticas por estilo negociador imprevisible y errático.

Ya los riesgos van en aumento. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China han causado un desplome de los mercados bursátiles. El lunes, el representante comercial estadounidense Robert Lighthizer advirtió que podrían imponerse a China aranceles adicionales por valor de 200,000 millones de dólares el viernes.

En un tuit el miércoles, Trump expresó la denuncia sin fundamento de que China está tratando de ganar tiempo con la “sincera ESPERANZA de que puedan ‘negociar’ con Joe Biden o con cualquiera de los otros demócratas débiles y así seguir desfalcando a Estados Unidos (500,000 millones al año) durante muchos años más”.

Adivinen qué, ¡eso no va a ocurrir!”, siguió el tuit. Trump aseguró que está “muy contento” con los aranceles que ya se han impuesto a productos chinos. El exvicepresidente Biden es uno entre la veintena de precandidatos que disputan la candidatura presidencial demócrata para 2020.

El mandatario en su campaña del 2016 prometió proteger a los obreros de fábrica y a los agricultores, y su promesa de revertir la globalización le ganó apoyo en estados que son tradicionalmente demócratas como Michigan y Wisconsin. Pero ahora esos mismos sectores se están quejando de que las medidas proteccionistas de Trump les están perjudicando, al encarecer los productos de China y de otros países.

Pese a la retórica en contrario de Trump, los aranceles son pagados por los importadores estadounidenses de bienes extranjeros. Las fábricas que dependen de materiales extranjeros, las cadenas minoristas y otros importadores han tenido que pagar 15,000 millones de dólares adicionales en el año pasado, según datos oficiales, aunque el impacto en el consumidor ha sido relativamente leve hasta ahora.

Dave Salmonsen, director de la American Farm Bureau Federation, dijo que la asociación agraria alberga esperanzas de que la amenaza de Trump de imponer aranceles adicionales es simplemente parte de la táctica de negociación.

Añadió que las exportaciones agrícolas a China disminuyeron en más de la mitad el año pasado comparado con 21,000 millones de dólares en el 2017.

China ha respondido casi a la par por cada exportación nuestra, expresó.