MAQUIAVELO: Bajo mi reinado se reprimen las malas pasiones, los buenos se tranquilizan y los malvados tiemblan. A un país desgarrado antes de mí por las facciones, le he devuelto la libertad, la dignidad, la fuerza. MONTESQUIEU: Después de haber cambiado tantas cosas, ¿no habréis por ventura cambiado el sentido de las palabras? DIÁLOGOS IMAGINARIOS POR MAURICE JOLY EN: DIÁLOGOS EN EL INFIERNO ETRE MAQUIAVELO Y MONTESQUIEU.

El debate y reflexión sobre “cómo hacer” que funcione, que tenga desarrollo la participación ciudadana en nuestro país y que el Gobierno se convierta en un verdadero sistema para el pueblo, es un aire que anhelamos muchos mexicanos.

La necesidad de una sociedad activa tiene diversas interpretaciones. Para unos la rendición de cuentas y la transparencia es la parte de este ejercicio. Para otros, la participación ciudadana es la mejora constante de la gestión administrativa.

Y para los que tienen un espíritu más democrático, la participación ciudadana no es más que el eje rector que permite a ciudadanos intervenir en intereses colectivos, vigilando el desempeño y rumbo de los diferentes niveles de Gobierno. Sin embargo, muchas veces esta condición no se cumple, sus habitantes no realizan el papel de vigilantes y los recursos públicos corren riesgo de ser destinados a manos de un pequeño grupo de personajes.

Los pocos mecanismos ya institucionalizados que facilita el involucramiento ciudadano, no son suficientemente accesibles a todo el público y en muchos casos la información es negada, desalentando la poca confianza que hay en sus gobernantes.

La participación ciudadana es muy extensa y quiero destacar el presupuesto participativo, el cual está consolidándose en algunas regiones del país como una política pública de integración y participación del ciudadano, dándoles la facultad de decidir en forma democrática, las prioridades del desarrollo en su comunidad.

Aunque falta mucho por hacer para desarrollar la participación social en México, me parece relevante que estos presupuestos participativos han mantenido a la ciudadanía en constante comunicación con las autoridades, creando vínculos estrechos entre sociedad y gobierno generando buenas prácticas administrativas hacia gobiernos abiertos.

Se requiere divulgar e impulsar de forma natural, la aplicación del presupuesto participativo como una política pública donde la ciudadanía esté permanentemente involucrada, contribuyendo a las soluciones de primera necesidad y conociendo el alcance real de un gobierno municipal, estatal y federal.

Al ciudadano no le queda claro el poder que posee en nuestra sociedad. La gente confunde y encasilla la participación ciudadana con hacer señalamientos y manifestar su opinión en redes sociales. El universo de este concepto tiene una urgencia imperativa de promoción, ya que esto traerá como beneficio, el surgimiento de una sociedad más exigente e involucrada en los asuntos públicos.

Emitir tu voto en elecciones, aportando ideas en la elaboración del plan de desarrollo de tu municipio, en las reuniones vecinales de tu colonia o desde cualquier asociación social, civil o en lo individual, es la forma de trascender y ser parte de nuestra sociedad. ¿Tú cómo participas?

Edgar González Arellano

Comunicólogo, estrategias e imagen pública.

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