La pregunta es: ¿por qué no puedes dejarlo? Eric Andrew-Gee, experto en el tema, expone la relación que existe entre la industría de los smartphones y la interacción humana

Con la promesa de convertirse en una nueva forma de interacción entre las personas, los Smartphones llegaron desde hace una década al mércado. Pero lejos de esta idea, los dispositivos móviles no están haciéndonos más inteligentes, al contrario, nos convierten en seres antisociales y nocivos, expone Eric Andrew-Gee, según un artículo del diario canadiense The Globe and Mail. 

Más de dos mil millones de personas en todo el mundo tienen al alcance de la mano esta tecnología, con la que se pueden hacer innumerables cosas. Sin duda, la avanzada tecnología que ahora tenemos en nuestros teléfonos está cambiando al mundo, y al igual, la naturaleza de las personas. 

La forma en que la que pensamos e interactuamos ha modificado con el paso de los años, siendo esta tecnología un factor importante para que este cambio se presente de manera gradual y constante. Investigadores, expertos en el tema advierten: "Los teléfonos inteligentes están causando un daño real a nuestras mentes y relaciones, medibles en segundos afectados por la capacidad de atención promedio, potencia cerebral reducida, disminuciones en el equilibrio trabajo-vida y horas menos de tiempo familiar".

Son muchas las comodidades que brindan los dispositivos

De acuerdo al artículo "Tu teléfono inteligente te está haciendo estúpido, antisocial y nocivo. Entonces, ¿por qué no puedes dejarlo?", los smartphone" estos nos hacen más vulnerables a la ansiedad. Hacen que los padres ignoren a sus hijos. Y son adictivos, si no en el sentido clínico impugnado, para todos los efectos. 

Una encuesta realizada a estadounidenses, realizada en los primeros cinco años de la era de los teléfonos inteligentes arrojaba que la proporción de personas que dijeron que el uso de Internet interfería con su tiempo familiar casi se triplicó, del 11% al 28%. 

El uso de teléfonos inteligentes tiene el mismo costo cognitivo que perder una noche de sueño completo, señalan en el artículo. 

El ex presidente de Facebook, Sean Parker

Las grandes empresas lo admiten... "algo malo podría pasar"

Chris Marcellino, quien trabajó en el desarrollo de notificaciones automáticas del iPhone en Apple, señaló a The Guardian que los teléfonos inteligentes enganchan a las personas, afectando las mismas vías neuronales que a las personas adictas a los juegos de azar y las drogas.

El ex presidente de Facebook, Sean Parker, admitió que esta plataforma mundial fue diseñada para enganchar a los usuarios con chorros de dopamina. 

"Estás explotando una vulnerabilidad en la psicología humana", dijo. "[Los inventores] entendieron esto, conscientemente, y lo hicimos de todos modos", dijo el ex Presidente de la empresa valorada en más de medio billón de dólares

"Siento una gran culpa", dijo Chamath Palihapitiya, ex vicepresidente de crecimiento de usuarios en Facebook, en una conferencia pública en noviembre. "Creo que todos sabíamos en el fondo de nuestras mentes ... algo malo podría pasar.

"Los lazos de retroalimentación a corto plazo impulsados por la dopamina que hemos creado están destruyendo la forma en que funciona la sociedad", dijo ante una audiencia silenciosa en la escuela de negocios de Stanford. 

"Está erosionando las bases fundamentales de cómo se comportan las personas", puntualizó. 

Un modelo que afecta nuestros globos oculares

La mayoría de los sitios web y aplicaciones populares no cobran por el acceso, por lo cual el modelo financiero se basa en publicidad que dictaría el tiempo que pases mirando Facebook y Google, de esta manera las empresas cobrarían más a los anunciantes. 

Para garantizar que nuestros ojos permanezcan firmemente pegados a la pantalla las grandes empresas utilizan métodos de persuación para que revisemos una y otra vez el teléfono. 

Los usuarios promedio miran sus teléfonos unas 150 veces al día, según un estudio de 2015 de psicólogos británicos.

Usuarios de América del Norte pasan entre tres y cinco horas al día mirando sus teléfonos inteligentes. 

Las estimaciones de Adam Alter, profesor de Marketing de la Universidad de Nueva York, asegura que en el transcurso de una vida promedio, la mayoría de nosotros va a pasar cerca de siete años inmersos en nuestros ordenadores. 

La molestia genera más visitas 

"La gente se cansa de decir que no, todos tienen un momento de debilidad cuando es más fácil cumplir que resistir", escribió  el psicólogo de Stanford BJ Fogg en un libro publicado en 2002 y que ahora parece misteriosamente profético .

Bajo esta idea funciona el esquema de notificaciones en redes sociales. Los diseñadores de apps saben que molestar funciona y que en las nuevas tecnologías esto llega a ser persuasiva y efectiva. Parte de la razón por la que sentimos tanta curiosidad acerca de esas notificaciones es que la gente está desesperadamente insegura y ansía reacciones positivas con una desesperación total, explican. 

Matt Mayberry de Dopamine Labs, dice que es de conocimiento común en la industria que Instagram explota este anhelo al retener estratégicamente "me gusta" de ciertos usuarios.

Si la aplicación decide que necesita usar el servicio con más frecuencia, al principio solo mostrará una fracción de los "me gusta" que ha recibido en una publicación determinada, con la esperanza de que la persona se sienta decepcionada con su búsqueda y vuelva a consultarla. en un minuto o dos. "Están atando a sus mayores inseguridades", dijo Mayberry.

El deficit alarmante 

En 2015, Microsoft Canada publicó un informe en el que indican que el lapso promedio de atención humana se había reducido de 12 a 8 segundos entre 2000 y 2013. El hallazgo fue ampliamente informado en ese momento y provocó una conmoción durante aproximadamente ocho segundos.

John Ratey, profesor asociado de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard, dice que el problema en realidad está empeorando. 

"No estamos desarrollando los músculos de atención en nuestro cerebro casi tanto como solíamos hacerlo", dijo.

Un estudio reciente de estudiantes de secundaria chinos encontró algo similar. Entre más de 7 mil estudiantes, la propiedad de teléfonos móviles se encontró "significativamente asociada" con los niveles de falta de atención observados en personas con trastorno por déficit de atención.

El estadounidense promedio en 2007 absorbía el equivalente a 174 periódicos por día, a través de fuentes tan variadas como TV, mensajes de texto e internet, cinco veces la cantidad de información que tomaron unas dos décadas antes, cita el texto. 

Ahora, en la era de los teléfonos inteligentes, esa cifra solo puede haber crecido. Nuestros cerebros no están diseñados para los géiseres de información que nuestros dispositivos entrenan con ellos y de esta manera, inevitablemente, terminamos prestando atención a todo tipo de cosas que no son valiosas o interesantes, solo porque aparecen en las pantallas de nuestro celular. 

Y sabiendo todo esto ¿Por qué no dejamos a un lado nuestro teléfono?


Con información de The Globe and Mail y The Guardian