Se cumplieron 15 años, cinco lustros, una década y media de que la incompetencia del Gobierno municipal de Saltillo para administrar el abasto del agua para los habitantes de esta legendaria ciudad fue suplida por una empresa privada, entonces Aguas de Barcelona hoy Suez-España (grupo francés) que pasó a gestionar Agbar.

A inicio del siglo XXI, el entonces alcalde Oscar Pimentel González tuvo la osadía de vender al sector privado el patrimonio vital de los saltillenses, el agua que entonces era deficientemente administrada por el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento de Saltillo (Simas). Así, Pimentel enajenó ese recurso que representó una ganga para Agbar, acompañada del silencio del Gobierno del Estado y de “las fuerzas vivas” de la ciudad, aunque con la denuncia de una parte de la ciudadanía.

La “eficiencia” de Agsal ha sido defendida por los seis alcaldes que desde entonces han dirigido el Ayuntamiento y por tres gobernadores. Pero no todo es miel sobre hojuelas, en este aniversario, Isidro López Villarreal, alcalde municipal quien es directamente responsable ante la ciudadanía de la gestión de la empresa, no dijo nada para festejar de alguna manera el decimoquinto aniversario de Agsal.

Jordi Bosch, el actual gerente de Agsal, manifestó en el aniversario que su objetivo es elevar la eficiencia de la empresa que ahora alcanza un 71 por ciento a pesar de que el número de usuarios ha pasado de 130 mil a 240 mil; no obstante, Bosch no menciona que en parte esto se debe más bien al aumento de eficiencia de la cobranza que ahora alcanza un 99 por ciento, lo cual tiene un tufo inocultable de que la consideración del agua como una mercancía pronto llegará al 100 por ciento y eso no garantiza que los usuarios reciban el abasto de agua las 24 horas como fue el  reiterado compromiso de esa empresa internacional. Habría que consultar lo que dice el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua que investiga y examina estos asuntos y que difiere respecto a lo que sostiene Bosch.

Una organización que desde estos tres quinquenios ha seguido puntualmente los pasos de Agsal ha sido la de los Usuarios del Agua de Saltillo (Auas), encabezada por los especialistas en el tema Gloria Tobón y Rodolfo Garza Gutiérrez. La organización muestra datos fehacientes de que Agsal ha realizado aumentos ilegales en los cobros a los usuarios por el suministro del agua desde 2002 hasta 2013, con lo cual ha estado violando impunemente artículos de la Ley de Aguas para los Municipios de Coahuila, ¿y alguien reclama? Nadie y los funcionarios municipales y estatales encubren y aplauden el desempeño de esa empresa.

Agsal ha violado el Derecho Humano al Agua incluido en el párrafo 6° del artículo 4° de nuestra Constitución, que establece: “Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizará este derecho”…

Agsal no garantiza ese derecho en forma suficiente para el consumo personal y doméstico, ya que realiza desconexiones a los usuarios que suspenden pagos por más de dos meses. El porcentaje de reconexiones anuales que realiza la empresa (después de hacer un cobro que antes era de más de $400, y desde el 2012 bajó a más de $200, como lo marca la ley) representa el 20 ó 27 por ciento de usuarios, según información presentada en las Memorias Anuales de Agsal.

En este aniversario, que pasó desapercibido, hay mucho más que agregar sobre las deficiencias de Agsal y la complacencia de los gobiernos, así como sobre la necesidad de remunicipalizar la gestión del agua de Saltillo.