El astro argentino ya no jugaba para el conjunto blaugrana cuando sucedió el incidente

Maradona abandonó al Barcelona en el verano del 84 para fichar con el Napoli y volvió a la ciudad seis meses después. Lo que no sabía es que ese día terminaría en la cárcel.

Diego acudió a Barcelona con motivo de una fiesta organizada por un periódico catalán que premiaba a diversos futbolistas. 

El escándalo se produjo horas después de la cena festiva, cuando la policía irrumpió en una conocida discoteca de Barcelona en la que el "Pelusa" se encontraba con varios amigos y diversos futbolistas.

Maradona fue denunciado por haber atropellado a un joven a las puertas de la entrada del recinto en el coche que conducía junto a su entonces representante Jorge Cyterspiller.

De acuerdo con la versión que un testigo presencial citó a ESPN Digital, el automóvil conducido por Maradona se encontró con otro coche estacionado en doble fila que le impedía aparcar por lo que le hizo señales con el propósito de que le permitieran acceder, tras lo cual la pareja a la que avisó, al reconocerle, comenzó a gritarle e increparle, lo que motivó que Diego, junto a un acompañante, descendiera del coche y empezasen a discutir.

Luego de unos instantes de tensión, la pareja se marchó y Maradona junto a sus acompañantes entraron a la discoteca sin problemas pero al pasar los minutos aparecieron los policías para informarle que debía presentarse en la comisaría por "atropellar a un ciudadano".

Cerca de las tres de la mañana y acompañado de sus amigos futbolistas, Diego fue conducido a la comisaría, en la que permaneció durante más de dos horas mientras el denunciante mantenía que había sido víctima de un atropello por parte del coche que conducía el jugador argentino, a pesar de no existir ninguna evidencia de ello.

Maradona salió de la comisaría cerca de las seis de la mañana, sin cargos pero enfadado por la situación. Con información de ESPN.