No hago encuestas. Leo y analizo las que otros hacen, y más después de un evento como el de ayer.

Una de ellas se llama “AMLOVEmetrics” y la realizan las empresas SRS y OPI. La de ayer le dio a MALO un 60.2% de aprobación a las medidas que propuso para paliar la crisis económica derivada del coronavirus.

Les platico: Por principio de cuentas, una pregunta: ¿cuáles medidas fueron esas? Y después un apunte estadístico basado en los números del INEGI de diciembre 2018, que reportan a esa fecha una población de 127 millones de mexicanos:

El inquilino del Palacio Nacional dirigió su mensaje a los 30 millones que lo llevaron a la presidencia.

En su 5º informe trimestral desde que protestó como presidente de México, MALO no les habló a los 26 millones que no votaron por él; tampoco a los 14 millones de adolescentes ni a los 57 millones de niños que completan la cifra oficial de población del 2018: 127 millones.

Es decir, fue un mensaje para 30 millones que no fue dirigido a los restantes 97 millones. Entonces, lo que a “AMLOVEmetrics” se le pasó decir fue que el 60.2% de aprobación que refieren sus encuestas está dejando fuera a la inmensa mayoría de los que poblamos este vapuleado país.

Empujando -un poquito nada más- la estadística para llegar a lo que en BigData llamamos “estadística aplicada segmentadamente”, ese nivel de aprobación deja la duda de si los que respondieron a sus encuestadores telefónicos votaron a favor o en contra del presidente en las elecciones de 2018.

Tal dato le daría profundidad al resultado, porque ¿qué tal si los que le dieron ese nivel de aprobación a su “informe” son solamente los que votaron por él? Ese solo reactivo en la muestra debilitaría el impacto de la mentada aceptación, porque ¿qué se puede esperar que digan los que lo apoyan desde 2018?

Cosa muy distinta sería saber ¿cuántos de ese 60.2% que aprobó su mensaje, votaron en su contra en 2018? Este solo dato -si los de SRS y OPMI lo dieran- robustecería más ese resultado en favor de MALO. Pero no lo hicieron, por incapacidad, porque no tuvieron tiempo de hacerlo, por mandato de alguien o sabrá el Dios de Spinoza por qué motivos.

Y para meterle más mocos al atole, aquí les va una aplicación más del BigData, que terminaría por darle la puntilla a ese nivel de aprobación o -por el contrario- realzaría el resultado a favor que nos presentaron ayer mismo:

¿Cuántos de los que le dieron ese 60.2% de aprobación a su mensaje son los que llamamos “votantes conversos”? Esto es, ¿cuántos de los que conforman ese porcentaje votaron en contra de MALO y cuántos del casi 40% que lo reprobó votaron a favor de él en 2018?

No lo sabemos y como casi dijo don Teofilito: “Ni lo sabremos”, por lo tanto, nos queda esa enorme duda, pero resulta que hice un ejercicio estadístico denominado “de tendencias” y vean ustedes lo que arrojó:

El 49.6% de encuestados de la misma “AMLOVEmetrics” que no escuchó el “informe” puede ser objeto de una “inferencia estadística” que manifiesta así su rechazo tácito hacia el objeto del estudio, y baso esto en los resultados de miles de encuestas aplicadas en todo el mundo.

El que no escucha ni ve un evento como éste, no le interesa porque ya no apoya a quien por antes votó o le resulta indiferente, y en estadística aplicada, la indiferencia es más negativa que positiva hacia el objeto del estudio.

Ahora bien, pasemos al importantísimo renglón de los porcentajes de “acuerdo” o “desacuerdo” con las medidas que MALO mencionó para enfrentar la crisis económica que toca ya a la puerta:

Según la misma “AMLOVEmetrics”, el 60.2% apoyó las medidas y el 39.8% no.

Es evidente que dirigió su mensaje a los 30 millones que votaron por él. Lo dijo categóricamente al final de su intervención. O sea, parece conformarse con buscar refugio en los que lo llevaron al Palacio Nacional.  

No se percibe en él ningún intento por convencer o jalar hacia su feudo a quienes votaron en su contra o por otra opción.

Y ¿tratar de convencerlos? menos, porque él sabe que al mencionar una y otra vez que “primero los pobres”, está dejando fuera de su mensaje -y de sus intenciones- a los que esperaban apoyos reales para la planta productiva de México, que es la que genera más del 80% de los empleos productivos.

Nadie duda -y menos el presidente- que la desaprobación o el descontento del 40% de los encuestados se refiere a los jugadores de mayor peso en México en materia económica y empresarial.

Esta no es una buena noticia para el gobierno, ni para el pueblo, ni para el sector productivo y menos para los inversionistas, que ayer, a pocos minutos de terminado el evento, castigaron la cotización del peso frente al dólar a niveles históricos: Casi 26 x 1.

CAJÓN DE SASTRE

“El 40% que no estuvo de acuerdo con el presidente en la encuesta referida, tiene todo para voltear de cabeza a México en materia económica, con pandemia o sin ella y esto de ninguna manera justifica decir que el mentado virus nos cayó como anillo al dedo”, dice la irreverente de mi Gaby.

placido.garza@gmail.com

Plácido Garza (Irreverente)

Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “SIP, Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Es miembro de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe diariamente su columna “IRREVERENTE” para prensa y TV en más de 40 medios nacionales y extranjeros. Maestro en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras, de distinguidos comunicadores. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.