Me gustó una frase que escuché por atinada, precisa. “Tenemos el peor Presidente, en el peor momento”. En contraste, los Estados Unidos lograron el mejor Presidente, en el momento histórico preciso: 2016.

Hace cuatro años pronostiqué que Donald Trump ganaría la elección. Mi premisa era que si la señora Hillary Clinton ganaba, la Suprema Corte quedaría consolidada por 30 años como una corte ultra-liberal, que allá significa: abortos tardíos, adiós a las libertades religiosas, y adiós al derecho a poseer armas para la defensa —de la familia y el patrimonio. Sería la destrucción de los Estados Unidos… y como efecto dominó, un escenario negro para México.

Hoy, según las encuestas, Joe Biden parece amarrado para ganarle al Presidente Trump. Yo sigo terco que Trump ganará. ¿Por qué? Biden es un político mañoso y senil, sin tripas, ni gloria. Es manipulado por los extremistas socialistas con la complicidad de los principales medios de difusión. Sin embargo, no creo que los americanos vayan a destruir su país.

Aquí viene lo interesante. El valle de Texas, al igual que gran parte del estado de California, es un valle de color azul en el mapa político, o sea pro-demócrata. Sin embargo, creo que deberá repensar el futuro y convertirse en un valle rojo, pro-republicano por Trump.

El doctor Alejandro Díaz Villalobos, experto en medicina de migrantes, me informa que las dos razones principales para ir a Estados Unidos son la búsqueda de oportunidades de trabajo y huir de la inseguridad. Hoy los descendientes de mexicanos son un factor importante de la prosperidad americana. Con ellos, EU ganó. A México le han hecho mucha falta.

Por eso nos urge recrear un ambiente de libertades y oportunidades similar al de Estados Unidos para que el trabajo honesto sea recompensado. Lo que necesitamos de nuestro antiguos compatriotas —que siguen siendo nuestros hermanos de corazón y del alma— es que luchen contra los políticos pro-aborto, pro socialistas, pro-planeación central y anti-policías, anti-héroes y anti-símbolos patrióticos. Y nos ayuden también contra Andrés Manuel López Obrador.

El valle azul pro-demócrata debe cambiar para convertirse en el valle rojo pro-republicano. Lo mismo digo para California. Vean la ruina en que está quedando la ciudad de Nueva York, y la pocilga que es ahora San Francisco.

Ninguna persona —que tenga al menos una pizca de la singular identidad mexicana— puede simpatizar con los radicales liberales que mancillaron la estatua de Fray Junípero Serra, fundador de la ciudad de Los Angeles y muchas otras de la costa oeste. He allí una clara imagen del futuro que está en juego para todo Estados Unidos; y por efecto dominó, para México.

Hace muchos años hubo demócratas por Ronald Reagan en el valle de Texas. Hace cuatro años hubo mucho voto latino pro-Trump. Hoy debería ser total. No exagero. Trump logró records de empleos para latinos, negros, mujeres, y otras minorías como nunca en la historia. Claro, hasta que llegó el coronavirus. Pero su gobierno está defendiendo libertades y valores que los mexicanos comparten en lo más íntimo. Los extremistas, como Alexandria Ocasio-Cortez, se robaron el partido Demócrata y sembraron el caos.

Seguiré firme en que los texanos orgullosos, no se venden por la promesa del “free lunch for all” que anunciaron los programas de Biden. Como comparación dense cuenta de lo que nos está costando López Obrador. Homicidios récord, complicidad con narcos, virus fuera de control, y una caída de la economía de -17%. Eso produce el socialismo.

Si Estados Unidos se hunde, por los impuestos que Biden promete aumentar, si regresa a los tratos ruinosos con China, si siguen destruyendo los símbolos nacionales, les pregunto: ¿a dónde van a migrar? ¿A Venezuela? ¿A Cuba?

Los ciudadanos del valle azul de Texas son testigos —y no pocas veces— víctimas la delincuencia organizada del otro lado del Río Grande. Consideren, al menos, que los cambios históricos tienen personas valerosas atrás. No siempre hay la oportunidad de hacer algo con valor histórico. Esta vez es muy sencillo: hacer de un valle azul, un valle rojo.

javierlivas@gmail.com