El trabajador del Municipio perdió una pierna y su cadera se rompió gracias a una persona que manejaba en estado de ebriedad. Fotos: Vanguarduia/Héctor García
Enrique regaba camellones cuando una mujer ebria le destrozó la vida; le ofrecen 59 mil pesos
Tenga el dinero y déjese mochar un pie y fracturar la cadera, a ver si es igual”.
Enrique Guerrero, víctima de atropellamiento.

Para Enrique Guerrero Chaires la tragedia no termina, y ahora es más dolorosa. El 20 de julio de 2016 una mujer conducía un auto en estado de ebriedad y prensó a Enrique y su compañero de trabajo del Municipio de Saltillo; a un año y dos meses vive con deudas, sin luz y en la depresión porque sólo lo quieren indemnizar con 59 mil pesos.

En aquel accidente en el bulevar Colosio de Saltillo murió el trabajador municipal Antonio Villegas, pero Enrique Guerrero quedó en estado grave, le fue amputada una pierna y tuvo fractura de cadera, lo cual lo mantiene postrado en una silla de ruedas.

A sus 46 años de edad dice que aún se siente joven y con ganas de vivir, pero la depresión por la que atraviesa lo hace dudar en ocasiones, más ahora que el ofrecimiento de la aseguradora de Alejandra Valdés Ávalos, responsable del accidente, le ofrece únicamente 59 mil pesos como indemnización por el accidente de hace un año y dos meses.

INICIABA EN SU TRABAJO

Enrique había entrado a trabajar al municipio de Saltillo apenas cinco meses antes de la tragedia, y su función era regar los camellones de noche; antes de eso su trabajo era hacer piñatas.

“Me iba mejor en las piñatas que con el sueldo del municipio, pero hacía las dos cosas. Cuando entré me pagaban mil 950 pesos por quincena, ahorita me pagan 500 pesos más. El municipio no ha dejado de darme el sueldo y pagar mi rehabilitación en la Clínica La Conchita”.

Víctima. Enrique Guerrero vive una pesadilla desde 2016; sin dinero ni condiciones para trabajar como antes.

Sin embargo, Enrique se queja de que los abogados del municipio poco hicieron para obtener una buena indemnización ante la aseguradora de la responsable del accidente, y tuvo que recurrir a otras personas para apelar ante un juez y obtener más recursos.

La situación de Enrique es desesperante: debe varios meses de renta, no tiene luz en su casa, y aunque tiene el sueldo del municipio, este dinero se le va en pagar los taxis –alrededor de 200 pesos diarios- para ir a la terapia de rehabilitación.

El próximo lunes 11 de septiembre tiene una cita en el Ayuntamiento de Saltillo para buscar su pensión definitiva como trabajador municipal y de paso un finiquito que le permitiría pagar los meses de renta atrasados y la luz.

“He entrado mucho en depresión. Yo me valoraba mucho. En ese tiempo del accidente estaba separado de mi esposa, yo me hacía de comer, me hacía mi lonche y me lavaba. Ahora tengo que pedirles favores a mis hermanos. Mi esposa me echó la mano y regresó conmigo, y mi hija tampoco me ha dejado, pero es muy difícil esta situación”.

“Es una burla lo que me quieren dar de indemnización. Ahora que me enteré me dio más para abajo. Yo conocí a la muchacha (Alejandra Valdez) el día de la audiencia en donde me ofrecían 59 mil pesos. Quise haberlos tenido en ese momento para decirle: ‘tenga el dinero y déjese mochar un pie y fracturar la cadera, a ver si es igual’”.

Enrique pasa la mayor parte del día frente a la puerta de su casa, en una silla. Por una hora se pone la prótesis que le dieron en el municipio, pero dice que no la aguanta más de ese tiempo porque su cadera, ahora con placas y tornillos después del accidente, no le permite estar de pie por mucho tiempo.

Hace un llamado a las autoridades para obtener una pronta pensión y que la justicia se apiade y no acepten que sólo le entreguen 59 mil pesos como indemnización.