Desde que inicio de la pandemia de COVID-19, hace cuatro meses, el porcentaje de personas con hambre en Colorado se cuadruplicó, según una encuesta uno de cada tres habitantes de este estado tiene problemas para comprar alimentos.

Desde el inicio de la pandemia de COVID-19 hace cuatro meses, el porcentaje de personas con hambre en Colorado se ha cuadruplicado, superando ahora los dos millones de afectados, y uno de cada tres habitantes de este estado tiene problemas para comprar alimentos, revela una encuesta difundida este martes por una organización comunitaria local.

El sondeo, encargado por Hunger Free Colorado (Colorado Sin Hambre) y realizado por la compañía Kupersmit Research (de Denver), indica que el hambre en este estado pasó de 9 % de la población a principios de este año a 37 % en la actualidad, es decir 2,16 millones de personas.

Como comparación, durante la más reciente recesión económica (2008 a 2012), el porcentaje de personas con hambre en Colorado llegó a 15 % y desde entonces raramente superó el 12 %.

La encuesta encontró que 40 % de los trabajadores de Colorado perdieron ingresos desde marzo pasado. Aun más preocupante, más de la mitad de los padres con hijos a su cargo afirman que ya no cuentan con los recursos económicos para cubrir sus gastos básicos, pese a que antes de la llegada del coronavirus “estaban económicamente bien”.

De hecho, 40 % de los padres de Colorado que participaron de la encuesta dijeron que “se saltean comidas” porque el dinero no les alcanza, y 25 % dijeron que tuvieron que reducir la cantidad o calidad de las comidas para sus hijos.

Un guardaparque dirige a un hombre durante un barrido de un gran campamento para personas sin hogar en Lincoln Park, cerca del Capitolio del Estado en Denver. Foto: AP

Según Marc Jacobson, director ejecutivo de Hunger Free Colorado, la situación se agravará en las próximas semanas y meses debido la finalización de los subsidios por desempleo (unos 600 dólares por semana), la cancelación de la protección contra desalojos por rentas impagas, y el cierre de los centros de comidas gratis que operaron durante el verano.

Entre las posibles soluciones (todas ellas a nivel federal y en manos del Congreso) figuran, dijo Jacobson, un aumento de 15 % en los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, o “estampillas de comida”) y la reapertura de los centros de comidas gratis (que dependen de fondos federales) con “flexibilidad” más allá del verano.

El cierre (por la pandemia) de los distritos escolares en todo Colorado significó la pérdida de comidas escolares gratuitas y de precio reducido para más de 350,000 estudiantes. Los estudios demostraron que la falta de una nutrición adecuada en la infancia puede tener un impacto a largo plazo en la salud y el bienestar hasta la edad adulta”, aseveró Jacobson a Efe.

Si bien la expansión de los sitios escolares y de comidas de verano ha ayudado, pronto se cerrarán a menos que se aprueben flexibilidades adicionales a nivel federal. Además, la transferencia electrónica de fondos por la pandemia debería extenderse durante el año escolar para ayudar a que las familias con niños accedan a recursos alimentarios no disponibles por el cierre de las escuelas”, agregó.

En Estados Unidos, según la organización Feeding America, más de 54 millones de personas (entre ellas18 millones de niños) enfrentan hambre o inseguridad alimentaria.

Jacobson calificó la situación de “sin precedentes” y pidió “fortalecer los programas vitales que pueden proporcionar a los habitantes de Colorado acceso a alimentos nutritivos para sobrellevar esta pandemia”.

El Congreso debe aprobar una ley “para garantizar que los más afectados por COVID-19 tengan la ayuda que necesitan hasta que nuestra economía se recupere”, concluyó.