Especial

Llega el 8 de marzo y hay quienes pensarían que en pleno siglo XXI la igualdad entre hombres y mujeres es un tema resuelto a nivel laboral, en el acceso a la educación y servicios de salud, en el acceso a oportunidades y derechos, en poder disfrutar de una vida libre de violencia.

Sin embargo, la conmemoración (que no celebración) del Día Internacional de la Mujer, por si alguna persona todavía no lo tenía claro, sigue tan vigente como hace un siglo debido a que siguen tan vigentes como entonces las situaciones de desigualdad y de falta de derechos de las mujeres.

El 8 de marzo, también, es un día que nos invita a hacer un alto y reflexionar ¿qué significa para mí?, ¿cómo me atraviesa en mis valores, en mis creencias, en mis actitudes, en mis conductas que, en nuestro país, así como en el mundo entero, se dedique un día para conmemorar las luchas de miles, millones de mujeres que han dejado la energía y la vida buscando el respeto de sus derechos?  Y en el caso de nuestro país ¿qué significa para mí que, en nuestro país, además de la falta de derechos y privilegios las mujeres también sean las que son asesinadas por el simple hecho de ser mujeres, la cual es la violencia más extrema que puede existir en una sociedad? México: el país donde se cometen 10 feminicidios al día.

Sé que muchas de las personas que lean estas columnas dirán que los hombres también son víctimas de opresión, de violencia, de injusticias. Es importante mencionar que, sin negar esta realidad, la diferencia fundamental es que a un hombre no lo asesinan por ser hombre. Esa es la diferencia entre homicidio y feminicidio.

Es por eso que este marzo será, definitivamente, una conmemoración diferente en nuestro país: porque cada vez más y más mujeres, y más hombres con conciencia de género y que están teniendo el valor de replantear y reconstruir cómo se construyó su masculinidad, logramos entender que no podemos seguir permitiendo y quedándonos callados y calladas frente a esta cultura machista tan arraigada en nuestra cotidianidad, en nuestras actitudes, conductas y creencias. Cada vez somos más mujeres, de todas las clases sociales, edades, creencias, ideologías, que nos pronunciamos y exigimos colectivamente por una vida libre de violencia.

Este marzo, las mujeres saldremos a la calle, y no sólo un día, para condenar la violencia sexual, la violencia de género, y exigir a las autoridades, al gobierno, al Estado, que tenemos derecho a tener derechos, que exigimos un cambio radical para acabar con la cultura machista.

Sabemos que no es un tema fácil, sabemos que es un tema incómodo para una parte importante de nuestra sociedad. Sabemos que la resistencia es fuerte, pues esas creencias y conductas están profundamente arraigadas en nuestros valores y creencias. Sin embargo, también creemos y sabemos que este 8 y 9 de marzo seremos cada vez más, seremos muchas las que estamos convencidas que #8M2020,  #NiUnaMenos, #ParoNacionalDeMujeres, #ElNueveNadieSeMueve no son sólo frases o hashtags. Es una necesidad profunda en nuestro país. Por mí, por todas, por las que ya no están y por las que queremos seguir estando.

@MPCorona

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