Especial
La iniciativa del Senado busca impedir su aplicación en el campo
El maíz no es un cultivo cualquiera, es fundamental para México. Volvernos tecnológicamente dependientes puede ser terrible”.
Alfredo Herrera Estrella, doctor en genética.

CDMX.- La agricultura es una víctima más del cambio climático: en cada temporada la sequía se vuelve más intensa, el recurso hídrico es un factor limitante y las plagas van en aumento. La ciencia tiene respuestas para salvaguardar la autosuficiencia alimentaria del país, pero una iniciativa del Senado busca impedir la aplicación de biotecnología en el campo.

El pasado 24 de septiembre, se avaló en el Senado la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, iniciativa de las senadoras de Morena Jesusa Rodríguez y Ana Lilia Rivera.

La nueva ley —que deberá pasar a la Cámara de Diputados— establece que el Estado debe asegurar que las personas tengan, para su alimentación, acceso al maíz nativo, “al maíz libre de organismos genéticamente modificados”.

Sin embargo, estas medidas pondrían en jaque la industria de este grano, debido a que 72% de la producción nacional de maíz utiliza alguna mejora genética, registra el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas.

Según el último Reporte del Mercado del Maíz de la Secretaría de Agricultura, el año pasado se produjeron 27.8 millones toneladas de maíz, de las cuales 23.6 fueron de maíz blanco (destinado para consumo humano) y el resto de maíz amarillo (se ocupa para la producción pecuaria o fabricación de alimentos balanceados).

“La iniciativa representa un retroceso de un siglo para el uso de la tecnología y producción agrícola. Es una ley disfrazada de protección, pero realmente es restrictiva sobre los organismos genéticamente modificados. Es lamentable que se rechace la biotecnología cuando ésta nos permitirá hacer frente a los estragos del cambio climático”, asegura el doctor Agustín López Munguía, de  la UNAM.

Para el presidente del Consejo Nacional Agropecuario, Bosco de la Vega, de aprobarse la ley “aumentarían las importaciones de maíz, México iría en dirección a una dependencia alimentaria riesgosa y muy cara para la economía”. Coincide en que es importante “fomentar y proteger las más de 50 variedades nativas mexicanas únicas”, pero que se debe hacer sin “atropellar la seguridad alimentaria y la producción nacional de maíz”.

CIENCIA A MARCHA LENTA

La investigadora Beatriz Xoconostle del Cinvestav, del Politécnico Nacional desarrolló granos híbridos de maíz capaces de soportar largos periodos de sequías, altas temperaturas y además tienen mayor productividad y conservan sus características nutrimentales. La científica no utilizó transgénicos (incorporar un gen animal a un vegetal) sino genética de precisión.

“(De aprobar la iniciativa) se corre el riesgo de que el país entre en una desventaja competitiva, porque se puede parar la investigación biotecnológica en México, pero no a nivel mundial, y el día de mañana no vamos a generar recursos humanos”, dice la investigadora en un boletín de Cinvestav.

Con la iniciativa de Morena “se evitan las mutagenesis o cualquier otra modificación desarrollada por la ciencia, sobre la cual no exista un absoluto grado de certeza científica, respecto a los riesgos para la salud humana y para que no contaminen las semillas nativas”, informó el Senado.

EL DATO:

Según el último Reporte del Mercado del Maíz de la Secretaría de Agricultura, el año pasado se produjeron 27.8 millones toneladas de maíz.

72 POR CIENTO de la producción nacional de maíz utiliza alguna mejora genética.