Kanye West. Foto: AP
Algunos lo confunden con la bisexualidad pero esta última es la atracción hacia hombres y mujeres, es decir sólo a dos sexos
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Hay dos maneras de ser sumamente popular, hablando en términos generales. O eres una persona que provoca emociones positivas en las personas haciendo que los grandes públicos te adoren o, por el contrario, te haces famoso por ser sumamente odiado. Así las cosas, podría decirse que en la cultura popular de nuestro país, Chabelo es alguien que la mayoría ama mientras que Sergio Andrade o Paty Chapoy son figuras que cuentan con ejércitos de detractores.
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Pero, entre los odiados, hay un nivel que va todavía más lejos. Se trata de aquellas personas que tienen tantos opositores que, si alguien se atreve a mostrar aprecio por ellas, en automático el público también se vuelca en contra del simpatizante. Esto es justo lo que acaba de suceder a Kanye West, el rapero, productor, empresario y marido de Kim Kardashian, porque tuvo la ocurrencia de apoyar a Donald Trump.
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“No tienes que estar de acuerdo con Trump pero la mafia no va a impedir que yo lo quiera. Los dos somos energía de dragón. Él es mi hermano. Amo a todo el mundo. No estoy de acuerdo con todo lo que hace alguien. Eso es lo que nos hace individuos. Y tenemos derecho al pensamiento independiente”, escribió West en su cuenta de Twitter. De inmediato, el linchamiento al rapero, por parte del público y hasta los medios de comunicación, no se hizo esperar.
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Los comentarios de odio contra el rapero fueron tan subidos de tono que hasta su esposa tuvo que salir en su defensa publicando mensajes en sus propias redes sociales. Además, es tan enorme la impopularidad del Presidente Calabaza que Kanye West, por mostrarle apoyo, ¡perdió casi 10 millones de seguidores en Twitter! Esto debe ser incluso una especie de récord. ¿Quién ha perdido tantísimos seguidores de un plumazo? No cabe duda que despertar grandes pasiones, para bien o para mal, es directamente proporcional al nivel de fama o popularidad de alguien.
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Si alguien cree que el hecho de que algún famoso se declare públicamente como homosexual o lesbiana es, a estas alturas del Siglo 20, un escándalo o algo digno de titulares, que se espere a escuchar lo siguiente: la cantante y actriz estadounidense Janelle Monáe indicó hace unos días, en una entrevista que hizo para promocionar su nuevo material discográfico, que se identifica con la pansexualidad. Ella dice que en un principio pensaba que era bisexual, pero que ahora se siente más cómoda como pansexual.
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Y aunque los grupos religiosos, las asociaciones conservadoras y el Club de la Virginidad Perpetua se levanten en iracundas protestas, analicemos el término que esta mujer pone en la mesa. La pansexualidad se define como la atracción que alguien puede sentir por otra persona sin importar su género o sexo. Algunos lo confunden con la bisexualidad pero esta última es la atracción hacia hombres y mujeres es decir sólo a dos sexos. Y los pansexuales afirman que los géneros humanos son mucho más flexibles y fluídos. Que nada es sólo blanco y negro.
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Por lo pronto y mientras las cejas de los más conservadores se mantienen alzadas y su boca torcida en una mueca de profunda desaprobación, Janelle Monáe afirma orgullosa: “Soy una mujer negra queer en Estados Unidos, alguien que ha tenido relaciones con hombres y mujeres. Me considero a mí misma como alguien jodidamente libre”. ¿Estaremos ante un verdadero cambio en la forma de pensar acerca de la sexualidad en América? ¿O la sociedad conservadora seguirá cortando con el hacha de su furia los deseos y preferencias de las personas dejando reprimidos y frustrados en todos lados? Sólo el tiempo lo dirá.

@felixrivera333