Foto: Cuartoscuro
La movilización para pedir la renovación de todo el aparato jurídico tuvo una implicación política de gran escala en el entorno digital, debido a que el nivel de tensión que se acumuló en torno a los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)

La etiqueta #RenovarPoderJudicalYa brotó el sábado 15 de junio pasado entre comunidades de tuiteros mexicanos, con una marcada predominancia de seguidores del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Ese sábado, otra etiqueta alcanzó el clímax de las tendencias de Twitter#YoApoyoElAmparo, que clama por la clausura definitiva –desde la vía legal– del proyecto aeroportuario en Santa Lucía, Estado de México. Ambas movilizaciones tuvieron como foco central a los ministrosmagistrados y juecesdel Poder Judicial de la Federación, aunque con exigencias encontradas.

Sin embargo, la movilización para pedir la renovación de todo el aparato jurídico tuvo una implicación política de gran escala en el entorno digital, debido a que el nivel de tensión que se acumuló en torno a los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) detonó una protesta que se ha extendido a prácticamente todo el territorio nacional, alimentada desde casos locales que ya pulsaban en la Red desde hace meses, pero también por las numerosas acusaciones que pesan sobre la trayectoria de jueces y ministros, como es el caso de Eduardo Tomás Medina Mora Icaza, a quien se acusa de presunto enriquecimiento ilícito y de la supuesta protección a políticos de alto nivel, entre ellos el ex Presidente Enrique Peña Nieto.

Esta tensión es visible aún este jueves en enjambre de etiquetas que han surgido en torno al hashtag #RenovarPoderJudicalYa, y que han conectado la opinión de miles de usuarios en torno al tema desde #HampaDeLaSCJN y #JuecesCorruptos, hasta la etiqueta personal  #MedinaMora, que se multiplica con una velocidad similar a la de otras con acusaciones más directas como #FueraNarcoJuecesYMagistradosCorruptos o #PrisiónParaMedinaMora.

RENOVACIÓN DE JUECES Y MAGISTRADOS

El jueves pasado y todavía este viernes, la lista de aforismos que acompañan al característico numeral “#”suma decenas. Con cada frase que se adhiere se articula aún más el discurso en el que prevalecen reclamos a la inoperancia, opacidad y corrupción del Poder Judicial en México y la petición de que la totalidad de los ministros que conforman el Tribunal Superior y magistrados de la SCJN, así como jueces de distintas categorías sean renovados en su totalidad.

La movilización se convulsiona más cuando los nodos de la red se interconectan en torno al Ministro Median Mora, a quien se pide su renuncia desde la plataforma Change.org desde hace dos semanas. Al corte de esta nota, la petición iniciada por el usuario Daniel Ponce suma 23 mil 400 firmas.

Los señalamientos contra Eduardo Medina Mora por incurrir en supuestas prácticas de corrupción han alcanzado nivel internacional.

De acuerdo con la agencia Notimex, la National Crime Agency del Gobierno del Reino Unido lo investiga por transferencias que alcanzarían la suma de 2 millones 383 mil 526 libras esterlinas, según una investigación del periodista Salvador García Soto. Además, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos documentó que entre los años 2016 y 2018 el ahora Ministro recibió depósitos a cuentas donde es titular por 2 millones 130 mil dólares.

Ayer, el Ministro reviró a través de la cuenta oficial de la @SCJN y dijo que los señalamientos son falsos. Sin embargo, esta reacción no se tradujo en la disminución de la polémica en torno a su imagen y, por el contrario, se intensificó aun más.

Medina Mora es un nodo central en la red que ha crecido en Twitter en torno al Poder Judicial, pero al adentrarse a ella no es el único: saltan otros nombres y casos de corrupción que detonan la indignación entre los usuarios. Por ejemplo, destaca el caso de la Juez Luz María Ortega Tlapa, quien en días pasados le concedió un amparo a Emilio Lozoya Austin, ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex) y quien está involucrado en el caso de los sobornos de empresa brasileña Odebrech. La misma jueza ha concedido varios amparos a delincuentes como Joaquín “El Chapo” Guzmán.

En la movilización, la trayectoria de Ortega Tlapa es uno de los casos más representativos de la protesta en Twitter contra jueces y magistrados, a los que se suman los nombres de jueces locales en Baja California, Estado de México y Jalisco.

EL MOVIMIENTO BROTA EN TODO EL PAÍS

Los datos apuntan a que la movilización crece a lo largo de todo el país.

En una muestra generada a partir de tuits en los que se emplearon las etiquetas #HampaDeLaSCJN, #RenovarPoderJudicalYa y #JuecesCorruptos, un MetaDato originado –a partir de las localidades que indicaron los usuarios en sus perfiles– muestra que estas etiquetas no sólo están interconectadas, sino que también articulan una movilización que brota en todos los estados del país y con mayor incidencia en entidades como Ciudad de México, Jalisco, Estado de México, Chihuahua, Baja California, Baja California Sur , Puebla y Nuevo León.

Aunque el rechazo al Poder Judicial dentro de esta protesta está generalizado entre todos los participantes, los estados antes mencionados no sólo son los más participativos, sino que coinciden con las entidades identificadas por la organización Frente Social, en su Índice Mexicano de Corrupción y Calidad Gubernamental, como los estados con mayor corrupción, de acuerdo con la percepción ciudadana.

CORRUPCIÓN , PRINCIPAL DETONANTE

La protesta en la que se señala que el Poder Judicial requiere ser renovado en su totalidad coincide también con otro estudio: el de  la organización World Justice Project (WJP) que en su Índice de Estado de Derecho 2019 ubica a México entre los últimos lugares del ranking global.

La calificación que obtuvo el país en cuanto a la procuración de la Ley lo sitúa en el lugar 99 de 126 naciones. Además destaca que este año se encuentra dos lugares abajo con respecto al año anterior.

De acuerdo con WPJ, el principal problema del Estado de Derecho en México es la corrupción y la inseguridad.

Además de la percepción de una corrupción extendida en todo el sistema judicial, el movimiento detonó también debido a que entre los promotores de los hashtags persiste la expectativa de ver materializada la promesa de campaña de Andrés Manuel López Obrador de llevar ante la justicia a los que llamó “delincuentes de cuello blanco” y “mafia del poder”, etiquetas que entre sus seguidores recaen precisamente en jueces y magistrados.