Aquí estamos, Rodrigo. Celebrando tu vigésimo cumpleaños, y mientras eso sucede la vida avanza a su ritmo y no puedo evitar la sensación de que nos ha pasado sin darme apenas cuenta. El tiempo es así para mí. Está estancado, hasta que no lo está. En este momento la presa se ha roto y las olas del tiempo corren hacia mí como un maremoto de proporciones épicas. El control del tiempo era un poder que creía poseer. Y bueno, pues resulta que no fue así porque en algún momento del camino te convertiste de un recién nacido a veinte y yo me elevé a casi cincuenta.

Veinte años de esa noche, la del 1 de agosto del año 2000 que recuerdo como si fuera ayer: un nudo en mi garganta cuando te vi por primera vez. Veinte años desde que naciste a este mundo cuando nos conquistaste con tus enormes ojos y pestañas que destellan una mirada entre triste y melancólica, esa que te ha acompañado desde siempre y que es y será tu sello personal.

No quiero asustarte. Pero el futuro llegará más rápido de lo que piensas. Así que por sorprendente que sea, luego de veinte años de compartir nuestra vida juntos, he aprendido algunas cosas sobre ti que podrían serte útiles durante las próximas décadas.

Durante estos veinte años puedo decir que eres alguien que no se compara con las personas que lo rodean, que entiende y acepta que todos son completamente diferentes y únicos. De admirar tu paciencia hacia los demás. De comprobar que eres fiel a tus orígenes, pero sin miedo al futuro que será tan brillante como tú te decidas a construirlo.

De entender que tus últimos años no han sido fáciles. Lejos de casa, en una nueva ciudad, escuela, amigos. Una independencia que para ti ha sido un desafío de vida y sin miedo al fracaso. Y es que estoy seguro de que sabes que con cada desafío viene una elección y que con cada elección hay una consecuencia.

Enfrentaste este cambio de vida entre la soledad y la responsabilidad de no fallarte a ti mismo. Hoy, sé que estás preparado, pero aun así lograrlo requerirá disciplina, preparación y paciencia. Y es que no hay caminos fáciles ni atajos para alcanzar tus anhelos. Tú mismo has sufrido decepciones y fracasos. Haz caído y te has levantado. Tienes apenas 20 años y me sorprende que entiendas que la soberbia es el principal enemigo y que es sólo con humildad y trabajo como se puede triunfar. Pero también te darás cuenta de que los triunfos son efímeros y que no se puede vivir eternamente de ellos, sólo resta seguir trabajando.

Por eso puedo decirte que dediques más tiempo a planificar. Escucha a tu mamá. Lo digo en serio, escúchala y entenderás el valor de la lealtad y disciplina. Habla más con tus hermanas y escúchalas. Descubre lo que está sucediendo en sus vidas y habla con ellas sobre la tuya. Procura a tus abuelas, sobrinos, tíos y primos. Sigue fortaleciendo ese vínculo.

Vive tu juventud con libertad responsable, pero entendiendo que es tu bien más preciado. Rechaza las mentiras, pues sólo complicarán tu vida. Sé que crees en el valor de la amistad, así que dale el valor que requiere. No entenderás las traiciones y no vale la pena intentarlo. Intenta aceptar, sentir, perdonar y olvidar.

No te preocupes demasiado por tomar decisiones correctas o incorrectas. Ten en cuenta que hasta ahora no te arrepientes de la vida, así que vive sin miedos. La vida te va a sorprender y confundir. Disfruta los buenos momentos. Sé agradecido y detén tu marcha de vez en cuando para apreciar lo que tienes en tu vida. Ten por seguro que atravesarás turbulencias e inseguridades. Muy pronto aprenderás que esto es una carrera de largo plazo y que algunas personas tienen piernas más largas, algunas comenzaron antes, otras tienen pulmones más grandes y algunas hacen trampa en la carrera y toman atajos.

Lo más importante, es que estás aquí. Y que todavía te quedan muchas luchas por enfrentar y más años, muchos años, por delante.

Finalmente, aprenderás que nada es tan serio. No te mates ahorrando o haciendo dieta o bebiendo, escribiendo o pensando, conformando o complaciendo. Lo peor es negarse a sí mismo y olvidarse de vivir por sí mismo. El tiempo se mide. Vive intensamente, pero con responsabilidad y verás que la vida eventualmente te atrapará. Mientras tanto, Rodrigo, celebremos tus primeros 20 años.

@marcosduranf

Marcos Durán Flores

Columna: Dogma de fe