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Las historias se multiplicaban en el evento, la mayoría de ellas de personas de la tercera edad que, a veces con dificultad caminaban e iban acompañadas de algún familia.

CIUDAD DE MÉXICO. - Estaba sentado en la sala de espera para ser atendido en la Feria de Afores. Tenía 62 años, aunque la verdad se veía más joven, al comenzar a platicar con él era mucho más amable de lo que aparentaba.

Contó que no tenía trabajo desde hace ocho años, historia que, adivino, se repite por miles en la ciudad, en el país, la forma en que se mantenía era realizando chambitas que le llegaban.

En el radio escuchó que en la Feria de Afores le podrían dar una ayuda por desempleo, en sus manos llevaba la cuenta de ¿cuánto tenía? Su saldo era de 66,000 pesos, y el último comentario que me hizo fue: quiero ver si con eso que tengo ya me puedo retirar.

Las historias se multiplicaban en el evento, la mayoría de ellas de personas de la tercera edad que, a veces con dificultad caminaban e iban acompañadas de algún familiar, la realidad es que vi a pocos jóvenes, por lo menos ese día.

La historia de este señor no ha dejado de rondar mi cabeza, de estar trabajando en la formalidad hoy tendría sólo tres años más para jubilarse y ¿a dónde llegaría con 66,000 pesos? Yo creo que ni siquiera a un año.

Este señor es muestra de lo mucho que falta por hacer en materia de educación financiera en ahorro previsional ¿qué más se puede hacerpara sacar del letargo en el que se encuentran los mexicanos? No se dan cuenta que serán pobres y viejos y cuando deciden tomar cartas en elasunto el tiempo ya les ganó la batalla.

Los otros casos con los que me topé no eran más alentadores, un trabajador independiente de 65 años que decía que iba a retirar su saldo porque de cualquier manera iba a seguir trabajando, él con una idea mucho más clara de lo que podía y debía hacer.

Otra historia más en donde una pareja se acercó a la Feria para conocer cuánto tenía la mujer en su cuenta, que hace mucho dejó olvidada, cuando tenía un trabajo que le había permitido cotizar.

Desgraciadamente creo que estas historias se multiplican en la ciudad y a lo largo del país, y sobresale el hecho de que la mayoría de la población no tiene idea de cómo
funciona el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), si hay oportunidad de mejorar ese ahorro para el retiro, cuánto tengo, cuánto necesito.  

Hoy me siento contrariada porque cuando pienso que se ha avanzado un poco en el interés por ese futuro, pero lue-go me doy cuenta de todo el camino que falta por recorrer ¿qué necesitamos que nos pase? Los mexicanos debemos prepararnos para el mayor riesgo financiero al que nos podemos enfrentar: ser pobres y viejos.

Ahorrar para cuando no seas atractivo para el mercado laboral, ahorrar para dejar de tronarte los dedos por dinero, para no tener que llegar al punto de pedir limosna, para tener una vida digna.

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