El video que publicó la esposa de Uriel Antuna, atacante del Guadalajara, ha vuelto a encender un tema delicado, vital para los tiempos que vivimos, así como para el negocio del futbol, que ya de por sí ha tenido fuertes golpes por las pérdidas económicas de los últimos meses. A este elemento, como a prácticamente todos, se le calificó en su momento como un positivo “asintomático”.

Ahora, sabemos que no fue así, ya que la fiebre y malestares que presentó y que fueron documentados por la pareja del jugador, nos dicen que algo no se hizo bien. Es cierto, según los especialistas, que algunos síntomas se pueden presentar días después de haber recibido el diagnóstico de positivo tras la prueba de PCR. Ese también es el riesgo que corremos todos, no solamente los futbolistas, y es justo por eso, que en el caso de los equipos se debe cuidar todo detalle.

Y ha sido este caso, de los más de 130 que se han presentado en el futbol mexicano (Liga MX, Liga de Expansión, Liga Femenil MX, árbitros y directivos), el que ha levantado la polémica y ha generado una pregunta fuerte, pero necesaria: ¿en verdad todos los positivos reportados por los diferentes clubes, de las diferentes categorías, han sido asintomáticos?

Por supuesto que todos esperamos que sí, incluso preferiríamos que como en todo el mundo, no estuvieran pasando por esta situación, pero cosas como la de Antuna nos hacen pensar en lo necesaria que es la honestidad en esta situación. No nos cansaremos de decirlo, de pedirlo, porque no se trata de una cuestión de un resultado, una mano, un gol invalidado, etc. Se trata de cuestiones de salud, incluso de vida o muerte.

Es por eso que se insiste en la transparencia, es por eso que la liga ha intentado informar todos y cada uno de los casos. Datos que le llegan de los clubes y que después pública. Es por eso que los equipos son los responsables de ejercer esa honestidad, por sus jugadores, por sus trabajadores, por los rivales, por su industria. Una omisión, un retraso, puede generar contagios.

Estar infectado por Covid-19 no es pecado, por eso tampoco se entiende que el jugador tenga que dar una explicación de cómo y cuántos días se sintió mal, como tratando de justificar a nombre del club.

Pareciera algo exagerado, pero con todo lo que hemos vivido en este 2020, no hay algo que parezca así cuando se trata de mantener la salud de todos y que el futbol siga activo para evitar otro cierre y más pérdidas. Lo de Antuna ha sido una llamada de atención para todos los equipos, de la necesidad de ser más honestos que nunca.

Qué distinto, unos días después, el comunicado en el que informan el positivo de Oribe Peralta, con la sintomatología que presentó. Insisto, quienes desafortunadamente se han infectado no cometieron un delito y seguramente ni siquiera supieron cómo, incluso cuidándose, por eso la importancia de poner las cosas como son para evitar sospechas, en un tema tan delicado como el que vivimos con esta pandemia.