Elefante blanco. La inversión de 700 millones está en el abandono; sería hasta el próximo año cuando reanuden las obras.
Dentro de una de las casetas que está en evidente deterioro, como gran parte de las instalaciones del Hospital Materno Infantil, Giovanni duerme durante tres días seguidos vigilando y tratando de evitar robos y que la prensa se acerque a fotografiar

Giovanni García Cano tiene 29 años; hace más de 12 meses fue contratado para vigilar las abandonadas instalaciones del Hospital Materno Infantil, por una mujer que no ha vuelto a ver. Ahora reclama el pago. 

Dentro de una de las casetas que está en evidente deterioro, como gran parte de las instalaciones del Hospital Materno Infantil, Giovanni duerme durante tres días seguidos vigilando y tratando de evitar robos y que la prensa se acerque a fotografiar.

El hombre señala que la constructora le debe más de 8 mil pesos de pagos pendientes; mostró a VANGUARDIA algunas de los daños del Hospital, desde ventanales quebrados hasta cómo el lugar se encuentra “colgado” de la luz.

El empleado menciona que constantemente existen robos dentro del hospital, sobre todo del cableado eléctrico y de los focos.

“Tengo un año y mes y medio trabajando y me deben más de 8 mil pesos. No me pagan, dicen que el problema es de allá de Puebla. Agregan que el que me tiene que pagar es un tal Érick, pero solo llega al aeropuerto de Ramos, se va para Finanzas y no llega hasta acá. Dicen que es el administrador de la constructora.

 

Vigilante. Giovani García afirma que le adeudan más de 8 mil pesos.

“Yo tengo que cuidar todo el Materno Infantil y no dejar que lleguen periodistas, además de evitar daños, pero solo soy yo para un inmueble tan grande. Me quedo a dormir desde el viernes por la noche hasta el lunes por la mañana.

“Hace tres semanas se hizo una llamada porque estaban robando. Llegaron como 15 policías, pero como el inmueble es grande nadie se mete a buscar y no lo alcanzaron. Siempre se roban instalaciones eléctricas, lámparas y se han metido dos o tres veces”, afirmó. 

Añadió que lo contrató una mujer que dejó de trabajar en el hospital y ahora rinde cuentas al ingeniero Rubén, el súperintendente. Giovanni es de Tamaulipas y carece de papeles oficiales como acta de nacimiento y credencial de elector; estudió hasta segundo de secundaria y actualmente vive con su madre que ahora padece de encefalopatía y debe de comprar medicamento que el IMSS no expide.