Le recuerdo el par de libros en los cuales y en parte estoy ancilando mi tirada de naipes del texto anterior y este mismo hoy. Son los volúmenes facilitados a este escritor de la biblioteca personal del empresario y melómano saltillense Javier Salinas (el cual en su generosidad y para compartir un pedazo de paraíso, me regaló uno de los CD’s más bellos que he oído jamás, en este disco he escuchado y sentido al altísimo Dios o Alá, el grande; es lo mismo. Es el disco “Cantos Místicos Devocionales Al-Ándalus” bajo la coordinación de Eduardo Paniagua. Aquí hay una canción, una plegaria nasarí, se llama “La Espada de Ibn Nasir”. La canta Mohammed El Arabi Serghini, quien también en esta plegaria toca el pandero y Paniagua el daff. Dios está aquí, señor lector, Alá resopla aquí, en esta canción): “El Abismo del Mal” por Alberto Caturelli (autor de más de una treintena de libros, es doctor en Filosofía por la Universidad de Córdoba). El otro libro es “¿Por Qué Existe el Mal?”, de Enrique Domenge, para editorial Jus.

¿Por qué le recuerdo este par de libros y por qué es necesario detenernos en ellos y en otros libros de este tipo y tenor, empezando por la misma Biblia? Porque el presidente de Morena, que no de México, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho recurrentemente en sus informes cotidianos a la nación (sus inefables conferencias de la mañana diaria) que él es un hombre de fe y dice estar cercano a todo tipo de culto (evangélico, cristiano, católico), y predicar con el ejemplo este tipo de dogma y preceptos bíblicos. Pues entonces analicémoslo, desplumemos su tirada de cubilete al respecto. Lo vuelvo a repetir, no quiero convencer a nadie, son mis ideas y argumentos, usted tendrá los suyos y esos son los que valen al final de cuentas.

Hace algunos días y de varios crímenes terribles que han ocurrido en la región, hubo uno que erizó la piel y el esqueleto: el 24-25 de agosto se encontró el cuerpo mutilado, desmembrado y, luego se sabría, en parte calcinado de una niña realmente, una jovencita de 23 años y de apenas 1.50 metros de estatura (en las fotografías se aprecia su delgadez, era una varita de nardo, bella y bien arreglada), Gabriela Rodríguez. Luego se sabría, la mató su novio veracruzano el cual espera sentencia por feminicidio. ¿Qué hubiese pensado, usted señor lector, si nuestras autoridades: Manolo Jiménez, Miguel Ángel Riquelme, Gerardo Márquez y Federico Fernández, en lugar de ubicar y detener al asesino en tiempo récord, hubiesen espetado lo siguiente: fuchi, guácala con este asesinato, hay que pensar en las mamacitas, los delincuentes deben pensar en sus mamacitas para que se porten bien? Usted lo sabe, las anteriores expresiones chabacanas fueron de AMLO en Tamaulipas. ¿Pero qué hubiese hecho usted si las hubiese expresado el villano favorito para los “memes” en México, Enrique Peña Nieto? No lo dudo, le hubiesen caído a palos, como todo mundo acostumbraba. ¿Entonces por qué se le perdona a AMLO semejante disparate?

ESQUINA-BAJAN

Por miedo, por cobardía, y si usted es seguidor y claque de AMLO, al no reclamar la seriedad y debida gravedad que tuvo lo anterior, usted ya está impedido para reclamar a las autoridades locales esa seguridad que tanto anhelamos. Al callar ante los dislates y mamadas de AMLO, corta usted su voz, su vena crítica y solapa una actitud ramplona que por mandato presidencial debe asumir. Las facultades y obligaciones del Presidente son: “preservar la seguridad nacional en los términos de la ley respectiva, y disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente, sea del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación”, Constitución mexicana, fracciones VI y VII del Artículo 89. Se debe de ejercer la Ley como aquí lo han hecho y con disciplina, el gobernador Miguel Ángel Riquelme y el alcalde, el “cowboy urbano”, Manolo Jiménez. ¿Fuchi, guácala? Compare el accionar de los mandatarios. ¿A quién prefiere usted?

Ahora bien, el regaño de AMLO ¿surtió efecto? Su sermón diario, su homilía diaria desde el púlpito de Palacio nacional ¿tiene efectos inmediatos? Días después, sólo días después esto ha pasado. Esto pasó. Es un recuento anárquico y azaroso, lo remito a usted a la prensa de todos esos días. ¿El anatema lanzado por AMLO surtió efecto? La realidad es brutal: Ximena, de 6 años, fue secuestrada y asesinada en Mezcalapa, Chiapas. Su cuerpecito fue encontrado 10 días después de su desaparición… en un basurero (en lo que va del año, 121 mujeres han sido asesinadas en Chiapas. 15 de septiembre). Del sur al norte, nadie hace caso a AMLO y su sermón evangélico; ese mismo día se reportó lo siguiente: en Empalme, Sonora, luego de que un comando armado atacara una casa y levantara al padre de familia, se atacó a la familia completa: le prendieron fuego a la morada. Murió Dayron, un niño, con quemaduras de segundo y tercer grado.

El día 14 atacaron la comandancia de policía de un bello pueblo: Chapala, Jalisco. Pero eso no quedó allí, a balazos mataron a tres hombres y ocho hombres armados asesinaron a un comandante estatal y a su escolta en dos pueblos que, al igual que Chapala, conozco, el bello Tlaquepaque y Ojuelos, en Jalisco. ¿De algo sirvieron las 20 vivas de AMLO en su grito destemplado de Independencia? En Tamaulipas, donde el piadoso AMLO dijo “fuchi, guácala”, se desató el infierno, literalmente. En Laredo, un comando armado fue y retó a policías y al Ejército directamente. ¿Sabe usted cómo iban rotuladas las camionetas y sus sicarios? “Tropas del infierno”. En Reynosa, tierra de nadie, hubo bloqueos y balaceras con heridos y la sociedad civil tirada en comercios y banquetas pecho en tierra. En Guanajuato…

LETRAS MINÚSCULAS

¿Tenemos un gen maldito? Sí (estudio de la Fundación Nuffield), agregue usted la “caída” y mal primigenio del hombre (Génesis), y no hay salvación posible. Sólo AMLO es puro, limpio e inmaculado… Vamos para largo.