“Estoy usando México para proteger nuestra frontera”, así de claro y directo, como lo es siempre e incluso cínico, Donald Trump, presidente de Estados Unidos de Norteamérica, el pasado 26 de septiembre. Nos está usando. ¿Hay alguna duda? Se lo he escrito antes aquí: la democracia sólo se da entre iguales, nunca entre diferentes. El grande siempre le gana al pequeño y desvalido. El poder se hizo para ejercerlo no para compartirlo. Y el poder lo tiene Trump y bajo su yugo de impuestos, amenazas, aranceles, ayudas millonarias y todo lo demás que se le parece, ejerce dicho poder y con él nos domina mediante 140 caracteres de un tweet salido de su lengua feroz. México sólo obedece. ¿Por qué Andrés Manuel López Obrador no osa reclamarle y ponerse de igual a igual con él, como sí lo hace con los partidos políticos de oposición –hoy apocados–, con cualquier medio de comunicación –hoy amordazados– y/o con cualquier político o empresario del País que aún no salen de su estupor ante su poder vertical y caciquil? AMLO no lo hace ni lo va hacer por temor, porque es débil y la democracia y reclamos no se dan entre uno débil y uno poderoso. Jamás.

¿Ha resultado efectiva la posición de Donald Trump? Usted lo sabe, luego de anunciar la batería de medidas que iba a utilizar (arancel escalonado a todos los productos mexicanos importados) si no se aplicaba el País en contener el flujo migratorio de la frontera sur y el propio, AMLO dobló su lengua y los resultados fueron inmediatos cuando desplegó más de 6 mil efectivos de la Guardia Nacional (los cuales no tocan a los narcotraficantes) para contener la inmigración. Entre mayo y agosto de este año, la migración de la frontera sur a EU había caído 56 por ciento. El costo usted lo sabe y está profusamente documentado, es que tienen como si fuesen campos de concentración a los migrantes de todo tipo de nacionalidades. Es permanente algún tipo de violación de derechos humanos y, mientras EU respira, México se asfixia. Y como la jugada fue magistral, ahora ya se utiliza en todo Centroamérica, sobre todo en Guatemala. Si México es débil, Guatemala es como dice el viejo chiste, “guatepeor”. Donald Trump ya tiene su muro de la vigilancia virtual y sí, les cumplió a los norteamericanos. Guatemala es ya un territorio llamado “tercer país seguro”.

Las autoridades gringas y guatemaltecas firmaron un convenio donde pasa lo siguiente: Guatemala es un primer filtro para solicitar asilo en EU de los habitantes de Honduras y el Salvador, sobre todo, y de cualquier país. Pero Washington tiene la potestad de no recibir o autorizar estas entradas y, al negarles la entrada a su país, puede dejarlos allí indefinidamente o si están en su territorio gringo los pueden trasladar a Guatemala. Ojo, no a México. Es decir, lo más lejos posibles para que les sea imposible regresar o volver a intentarlo. Las cifras son de espanto: 35 mil solicitantes de asilo están varados en la frontera de México con EU (cifras de la ONU, 5 de octubre).

ESQUINA-BAJAN

Esta es una violencia extrema y acarrea consigo una bestial inseguridad, no sólo a México sino a toda la región. Mientras esto pasa a escala mundial, a escala doméstica la brutalidad verbal se sigue cebando con todos. No sólo la violencia y maldad verbal, sino que éstas se traducen o se materializan en negociaciones de poder. Se lo dije arriba: el poder se ejerce, no se teoriza. AMLO lo ejerce de manera despiadada. La renuncia (la primera de la era moderna, algo increíble) del ministro de la Suprema Corte de Justicia de México (la cual debe o es por situaciones extremas y graves), Eduardo Medina Mora (cuando debería de estar en su puesto hasta el año 2030) en días pasados ha cimbrado al País por la gravedad de la misma y porque facilita que el Presidente de Morena, AMLO, construya su mayoría en el único órgano que le faltaba para ser dictador: la Suprema Corte de Justicia.

Todo es político. Todo tiene que ver con todo. Resulta “curioso” que el ministro Medina Mora, justo cuando renunciaba a su alta investidura, dejó dictamen “posfechado” donde éste detenía mediante su resolución (suspensión) que el Congreso de Nuevo León sancione al gobernador Jaime Rodríguez (el inefable Bronco) por el tema de las “Bronco firmas”, situación que el Congreso de Nuevo León y en una primera instancia resolvió que ellos tenían en su mano la sanción respectiva (debería de ser el 10 de diciembre) en contra del proceder fuera de la ley del Bronco. Pues sí, justo antes de dejar su silla, el Juez, el ministro Medina Mora exoneró, suspendió el castigo en contra de Jaime Rodríguez. ¿Casualidad? De plano, el senador que trae esta agenda y con lo cual se perfila como seguro candidato al gobierno de NL, Samuel García, dijo: “En Nuevo León hubo un amarre, hubo mano negra, en qué cabeza cabe que el día que vas a pedir renuncia porque te están investigando… te atrevas de manera ilegal con un acuerdo posfechado a darle su versión a otro bandido como Jaime Rodríguez…”.

¿En verdad se negoció lo anterior o la misma “renuncia” de Medina Mora? ¿A cambio de qué? El poder se ejerce de manera despiadada y siempre estará la bota del grande sobre el débil. AMLO en contra de los migrantes y en contra de un ministro que le estorba para dominar la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Donald Trump en contra y sobre México, AMLO y Marcelo Ebrard. Eduardo Medina Mora sobre el pueblo de Nuevo León que no haya cómo sacudirse a un “gobernador independiente”. La democracia es un juego de poder entre iguales, jamás entre diferentes.

LETRAS MINÚSCULAS

¿Lo recuerda? En marzo de este año, fue votada como magistrada Yasmín Esquivel… casada con un contratista y consultor del gobierno de AMLO.