Días negros sobre México. Vivimos tiempos nublados, para decirlo con voz de Octavio Paz. La semana del lunes 7 de octubre al 12 de octubre, fue una semana infausta. Vaya, como todas las semanas en este México donde sólo se escucha la voz de un solo hombre. La voz del cacique, la voz del tirano, este México donde los ciudadanos practican una autocensura la cual pagaremos caro. No hay duda. Yo no la tengo. Decía, días negros sobre nosotros. No es novedad, pero sigue doliendo en el lado izquierdo de nuestro pecho, “el lado moridor” como bien lo decía el escritor injustamente olvidado hoy, José Revueltas. El lunes 7, VANGUARDIA, como siempre, daba la noticia oportuna en su primera plana: “Sin comprobar ahorro de delegaciones federales”. En cristiano es lo siguiente: Andrés Manuel López Obrador, presidente de Morena, no de todo México, al practicar una liga menor de la avaricia, el ahorro, lo ha hecho a costa de sacrificar a miles de mexicanos; pero dichos “ahorros” ni se sabe cuánto es realmente, no hay cifras y menos se conoce el destino de estas cantidades.

Sí, esta es otra forma de violencia extrema. Quitarles a trabajadores y familias completas el pan y Coca-Cola de la boca. Seamos francos, de esto nos alimentamos casi todos los mexicanos: de fritangas, frituras, pan, tortillas y gaseosas. Ya ni eso. La hermana bastarda de la avaricia y codicia, es el ahorro. ¿Ahorrar para qué, cuando ya casi desaparece la clase media en México? De diciembre de 2018 (cuando AMLO empieza a gobernar con mano dura) a julio de 2019, se han despedido del gobierno federal más de siete mil 837 trabajadores (Datos del estudio “El alcance de los objetivos de la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal”). Pero, yo también tengo otros datos los cuales he ido cosechando y al preguntar vía solicitudes de información a diversas dependencias federales. El contraste y la información son brutales. Aquí le presentaré mi texto y análisis.

Avanzó la semana y las muertes violencias siguieron a la orden del día. Usted lo recuerda, nunca creí en esa figura jurídica la cual tanto se añoraba y cuando ésta fue autorizada, ha sido un rotundo fracaso: las candidaturas y luego los yerros de los candidatos “independientes”. En Nuevo León no saben qué  hacer con Jaime Rodríguez. Una nulidad por todos lados. En dicha semana, en cinco días… cinco humanos calcinados. La violencia y la sevicia extremas. Una mujer y cuatro hombres. En la colonia Roma de Monterrey, dos cabezas en una camioneta Ford Edge. Luego, dos hombres calcinados en la colina Independencia (donde viví por cierto, como ocho meses. Puf.) El viernes 7, otro hombre calcinado y echado sobre la principal vialidad de Monterrey la cual parte la ciudad de manera vertebral: Constitución. El tipo estaba calcinado y echado sobre la misma avenida. ¿Y el Gobernador?

ESQUINA-BAJAN

Avanzó la semana y con ella, los muertos, las violaciones, la inseguridad, las huellas del dolor sin fin ni freno. Por esos días, creo sólo días antes a los cuales aquí hago referencia, murieron dos intelectuales de rancia prosapia en el país: el maestro Francisco Toledo y el erudito Miguel León-Portilla. Ahora, cuando andamos necesitados de hombres de su estatura y calidad moral y artística, estos nos dejan con un portazo en las narices y llorando su partida. Las notas necrológicas se van apilando en mis cuadernos, desgraciadamente. La violencia, lo hemos explorado en esta saga de textos bien replicados y analizados por usted, tiene su origen no pocas veces, en el mismo lenguaje. Paradójicamente, un rasgo únicamente humano, la comunicación y las palabras, lo cual nos diferencia de los animales, es con lo cual desgraciadamente, empieza la violencia extrema. Los de Morena lo practican diario y al hacerlo AMLO, hoy ya todos lo imitan.

Fuel caso del gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, quien en dicha semana aseguró de aquellos los cuales le robaron la elección el año pasado fueron “castigados por Dios”, en referencia a Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle, quienes fallecieron en diciembre pasado en un accidente aéreo del cual, no hay aún un dictamen pericial transparente y creíble. Violencia y maldad sobre los muertos. Ya muertos, crucificados. La soberbia es el sino de los morenistas. Nadie lo duda. Luego, cuando el Gobernador desató este infierno con sus declaraciones (como los monjes locales Pedro Pantoja y Raúl Vera, tiene comunicación directa con Dios, para haber aseverado semejante disparate. En fin, ¿quién cree en Dios hoy? No los políticos ni los religiosos, tal vez usted señor lector y yo con mi fe rota todo el tiempo, pero los políticos y religiosos son los lejanos a esa divinidad que tanto nos hace falta y ellos tanto citan) y al cuestionársele de si iba a rectificar y pedir disculpas, de plano dijo el viernes 11: “No bueno… que se queden sentados”. Este y no otro es el hijo de AMLO: pecados de soberbia.

Las tragedias no llegan solas. Jamás. El tiempo del apocalipsis nos alcanza a todos. Más temprano y no tarde. ¿Existen los dioses? Sigo pensando en una respuesta positiva, sí. Pero tal vez, los dioses están cansados. Los dioses imagino, también se fatigan. ¿Tienen corazón? No lo sé. Eso sería saber demasiado. Creo mejor, en un fluir del tiempo, un fluir inagotable el cual va y desemboca en eso llamado el reino de los muertos. Fue el caso de la muerte, el asesinato del escritor Enrique Servín, ocurrido en Chihuahua el miércoles 9. Con él coincidí en dos encuentros de escritores en Monterrey. Políglota, al toparse en un centro comercial con un mercader egipcio, Servín se puso a platicar con él en dicha lengua. ¿Inglés, francés, italiano, ruso…? Eran postres para su erudición enciclopédica. Sabía más de 20 idiomas.

LETRAS MINÚSCULAS

Al maestro Enrique Servín le alcanzó la muerte violenta en Chihuahua, esa violencia la cual AMLO no piensa combatir…