Sin duda la sociedad mexicana está muy agraviada. Tan agraviada, que hoy está ciega y sorda. También muda. La gente está muy complacida con la cacería de brujas emprendida por Andrés Manuel López Obrador y sus claques en contra de priistas y panistas por igual, pero se muestra apocada o de plano ciega, sorda y muda, con respecto a la incapacidad de AMLO para gobernar. ¿Se desaparece el Estado Mayor Presidencial? Todo mundo lo aplaudió. ¿Se revive de un día a otro para cuidar a otro cacique como él, que lo fue y lo es Evo Morales de Bolivia? Los claques de Morena y de AMLO no dicen nada. Ni pío. ¿La economía iba en picada en los meses más oscuros y de volatilidad financiera en tiempos lo mismo de Felipe Calderón o de Enrique Pela Nieto? Les caían a palos. Hoy, tenemos ya un año en cero crecimiento; hay va, como bestia agazapada pero avanzando, la inflación, lenta pero segura. Los despidos siguen el gobierno federal y las delegaciones. No hay inversión ni certeza jurídica de nada. Pero, nadie dice nada.

¿Somos una ínsula, somos el Estado y la ciudad más seguros del país? No. Pero todo se puede ir al carajo en un segundo. Lo que se ha logrado merced al trabajo coordinado del gobernador Miguel Ángel Riquelme, el “Cowboy urbano” Manolo Jiménez, Gerardo Márquez, Federico Fernández y sus respectivos equipos todo, todo puede irse por el caño de los buenos deseos merced a una violencia extrema que se está aplicando a Coahuila llamada: Presupuesto Federal para Coahuila 2020. Esta es otra manera brutal de ejercer la violencia: tener a Coahuila de hinojos, de los huevos, merced a la poca lana destinada para nuestro Estado por parte de AMLO y sus claques. Tomando en cuenta variables económicas, inflación y demás, Coahuila recibirá en teoría para 2020, 42 mil millones de presupuesto, pero en la realidad, es 1.1% menos que en 2019. Y con el agravante de que varios rubros ya están en ceros para el estado, como los recursos destinado al Fondo Minero, Pueblo Mágicos, catástrofes y emergencias naturales…

Siguen las matanzas en México. Pero la gente no le reclama nada a AMLO, pero sí le reclamaban y de forma virulenta a EPN o a Felipe Calderón. “El Guardián” puso unas ocho columnas así en su edición del domingo 11 de noviembre: “¡México vive jornadas de matadero!” Un balazo duro sin duda, pero ni más ni menos. En Guanajuato, el estado más violento del país actualmente, en ese fin de semana (de buen fin no tuvo nada), hubo 13 muertos, 13 asesinatos de manera violenta. En Sonora hubo diez asesinatos. Incluyendo un ataque duro y frontal en contra de la Guardia Nacional que andaban de patrullaje. Una familia completa (cinco cuerpos) fue asesinada y encontrados en una fosa clandestina en Guerrero. No fue todo, luego hubo tres asesinatos más. Cuatro en Puebla, cuatro en Chiapas, Nuevo Laredo es zona de guerra… Por esto y no otra cosa, las siguientes palabras de Kendra Lee Miller, familiar de los LeBaron, familias completas masacradas de lo cual usted ya sabe todo lo que pasó.

ESQUINA-BAJAN

Kendra Lee Miller en el funeral de la familia y comunidad menonita de Chihuahua, dijo: “Estamos hartos de la política de abrazos y no balazos: la gente que hizo esto son terroristas  y por eso voy a dedicar el resto de mi vida a cabildear a favor del derecho de los mexicanos a portar armas… es la única manera de protegernos, porque aquí sabemos que las autoridades son corruptas”. El hartazgo ante la incompetencia de AMLO y sus erráticas políticas pública sin planeación, sólo buenos deseos. Le recuerdo lo que dijo en su momento, el mejor reportero del mundo, Jon Lee Anderson, dijo: “Yo no cubriría el narco mexicano”, aunque diría una serie de cuestiones de operatividad cotidiana para hacerlo, líneas después analizaría la situación de la violencia extrema en México: “Ustedes los periodistas mexicanos tienen que averiguar qué es lo que enmascara a la sociedad mexicana para encerrar en su seno tanta violencia… no es posible que tanta violencia y que criminales tan sádicos, tan imaginativamente sádicos hayan surgido de pronto en el panorama mexicano. Algo esconde la sociedad mexicana que lo fue incubando durante años y años”.

¿Por qué estamos tan podridos en México, por qué no tenemos alma y sí fauces de carnicero? El Papa Francisco en mayo de este año dijo: “el diablo le tiene bronca a México” por los altos y despiadados niveles de violencia. “Criminales imaginativamente sádicos…” espetó Lee Anderson. Sí, son los decapitados, los desollados, los “enteipados”, los encobijados, los encajuelados, los disueltos en ácido, los desmembrados; las mujeres sin senos, sin vagina; los escalpados… “La brutalidad va más allá de lo imaginable…” dijo en su momento Hillary Clinton. ¿Y si todo lo solucionamos orando más, estando de rodillas suplicantes, con ojos de borrego a medio morir? Según el Papa Francisco, sí existe el diablo y nos tiene “bronca”, pues entonces sus representantes aquí en la tierra nuestra, como los monjes Pedro Pantoja y Raúl Vera López, no oran ni rezan lo suficiente.

Ante la terrible y desaseada imposición de Rosario Piedra en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el monje mediático de Vera López (que no puede salvar una sola alma de los suicidas que al menos y mis cuentas, ya van 102 en esta región de Coahuila, pero eso no da reflectores, pues), espetó: “Que Dios los ayude y rezo por la paz…” (VANGUARDIA, 18 de noviembre). Lástima entonces que su fe sea tan poca, lástima que Dios no lo escucha, lástima que sus preces no sirvan para nada…

LETRAS MINÚSCULAS

En Torreón, en pleno desfile cívico, mataron a tiros a la maestra Juana Mireya Fernández. Como las redes sociales, fue en vivo y en tiempo real. ¿Y los rezos del Monje Raúl Vera? Tal vez su fe siempre ha sido poca…