El aguacate nos aporta energía (es el fruto más energético de todos), ayuda a disminuir la inflamación de las articulaciones y estabiliza el ritmo cardíaco.
Cómo fue que este fruto pasó de ser ‘un anacronismo evolutivo’ a conquistar el mundo

Se supone que los aguacates debieron haber dejado de existir cuando desaparecieron los grandes animales que poblaban el planeta, y que podían comerse la pulpa y tragarse la semilla, que luego era excretada en otros territorios. Ese formato desapareció, pero de alguna manera los aguacates sobrevivieron.

Más aún, en tiempos recientes los aguacates han conquistado lugares en los que hasta hace unas décadas ni siquiera habían oído hablar de ellos. Y resulta que de pronto tiene a personas de todo el mundo bajo su hechizo.

Por ejemplo, en Estados Unidos, no obstante su proximidad con México, donde siempre se ha apreciado este fruto, el consumo anual de aguacate por persona ha aumentado de 0.5 kg en 1989 a más de 3 kg en 2016.

Un nombre chocante
Alguna vez hubo animales enormes, como los mamuts y los perezosos gigantes, que podían tragarse las semillas de los aguacates mientras se comían el resto del fruto. Pero todas esas criaturas se extinguieron hace 13 mil años, y no quedó nada lo suficientemente grande como para cumplir con esa labor (trasladar la semilla a otros lugares para asegurar la supervivencia de la especie).

O sea que, para decirlo de una manera terminante: los aguacates ya no deberían existir en absoluto. Es lo que se conoce como un ‘anacronismo evolutivo’.

Nadie sabe cómo fue que los aguacates lograron mantenerse vivos hasta que los humanos comenzaron a plantarlos.

Los aguacates se han cultivado sobre todo en México, en el Caribe y en los valles de California —y ahora en Israel y el sur de Europa.

Ah, ¿y el nombre?
Deriva de ‘huacatl’, una palabra del idioma náhuatl (hablado por indígenas de México y El Salvador), que significaba ‘testículo’. ¿No es encantador?

Pero el nombre científico del aguacate tiene un efecto más agradable, incluso evocador de los árboles del Paraíso, dentro de cuyo grupo es conocido como Persea grattísima.

Veamos época por época las peripecias por las que pasó el aguacate en sus intentos de ganarse el gusto de los consumidores modernos.

En 1920: Primeros intentos
A finales del siglo XIX, en California empezaron a plantar aguacates, y en 1920 se llevó a cabo una campaña de difusión para dar a conocer mejor este fruto, al que llamaban ‘testículo de cocodrilo’.

Obviamente, con ese nombre el fruto no gustó mucho al consumidor ‘americano’. De hecho, casi no se vendían.

Entonces, se creó la Sociedad del Aguacate de California, que publicó anuncios en las revistas The New Yorker y Vogue, ensalzándolos como ‘el más aristócrata de los frutos’ para incluir en las ensaladas.

Esos anuncios le dieron al aguacate el aire de distinción que ahora tiene en algunos países.

En 1968: lo confundieron con las peras
En  este año la famosa tienda Marks & Spencer, del Reino Unido,  trató de vender aguacates a los supermercados del país con el nombre de ‘avocado pears’ o ‘peras de aguacate’.

Pero los británicos no se mostraron muy interesados.

Además, el nombre creaba confusiones. Una clienta se quejó de que los había hervido y servido con crema inglesa como si fuera un postre, ya que su nombre decía que era una pera.

De esta manera M&S tuvo que empezar a vender los aguacates acompañados de folletos de recetas, que explicaban que eran para comerlos como ensalada. 

En 1990: la estrategia ganadora
A principios de la década de 1990, los cultivadores de aguacate de California seguían buscando nuevas formas de comercializar su producto.

Entonces decidieron apuntar al Super Bowl. Ver la final del fútbol americano en la televisión, razonaron, iba de la mano con botanas de papas fritas y salsas, pero ¿qué mejor salsa que el guacamole? Fácil de preparar, deliciosa y muy saludable.

Los cultivadores de aguacate distribuyeron muestras del guacamole, ofrecieron recetas, y funcionó.

Hoy en día, los fanáticos del futbol americano consumen más de 47 millones de kilos de aguacate cada año en el domingo del Super Bowl.

En 2010: dominación mundial
En 2013, la actriz y escritora Gwyneth Paltrow, publicó su muy exitoso libro de cocina “It’s All Good”, que para  los lectores fue toda una revelación.

El libro coincidió con el aumento en la tendencia de ‘comer sano’, un movimiento que podría decirse que inició con la adopción generalizada de un estilo de vida saludable, y aquí destacó de nuevo el aguacate.

Las recetas con aguacate comenzaron a aparecer en todas partes, la mayoría de ellas alabando sus cualidades de ‘súper alimento’.

Así, antes de darnos cuenta, los aguacates ya estaban en todos los recetarios sobre los estilos de vida que prometían buena salud.

En 2018: francamente irresistible.
Pero la gran fiebre de aguacate no ha estado libre de consecuencias negativas.

Por ejemplo, hay afirmaciones de que el consumo de aguacate está propiciando la deforestación ilegal tanto en México como en otros países.

Además, los aguacatales son plantíos sedientos: según las estimaciones al respecto, el cultivo de aguacate requiere dos a tres veces más agua que el cultivo de papa, por poner un ejemplo.

No obstante, su carrera hacia la dominación global sigue avanzando en 2018.

En Asia la compra y venta de aguacates se hn convertido en la economía de más rápido crecimiento, mientras que China, importó 32 mil toneladas de aguacates el año pasado, más de mil veces la cantidad importada de 2011.

En fin, el aguacate maduró ¡y está aprovechando su momento!

Razones para comer más aguacate
El aguacate aporta energía (es el fruto más energético de todos), ayuda a disminuir la inflamación de las articulaciones y estabiliza el ritmo cardíaco.

Pero no obstante sus cualidades no es tan popular como otras frutas, digamos la manzana o la naranja. 

Tal vez se deba a su alto contenido de grasa. Pero la grasa que contiene el aguacate no es perjudicial. Se trata de grasas monoinsaturadas, ácido oléico y alfa-linoleico (conocidos como ácidos grasos omega-3).

El aguacate mejora los niveles de colesterol bueno y, como se dijo, ayuda a estabilizar el ritmo cardíaco. A su vez, ayuda en el crecimiento y la reparación de la masa muscular, por contener una buena cantidad de proteínas, potasio y zinc. Es también bueno para las embarazadas, por ser rico en ácido fólico, un suplemento vital para el buen desarrollo del feto durante la gestación. (Guy Kelly/ BBC)