Hoy descubrí que soy una mujer meteorosensible, porque es hasta hoy que conozco que existe esta palabra. Sin embargo, fruto de mi experiencia sabía que el clima influía en mi estado de ánimo; las mañanas soleadas con cielo despejado, me inspiro a cantar con Juanga “Buenos días señor sol”, tener pensamientos de que será un gran día y que lo mejor está por venir; en las tardes lluviosas, el olor que se produce al caer la lluvia en la tierra seca equivalente al popular “huele a tierra mojada” echa andar la maquinaria de mi memoria con algún recuerdo significativo, porque solo así es posible la nostalgia, un sentimiento de anhelo cuando recordamos los momentos que vivimos con un ser querido, una situación o algún elemento que estuvo ahí, que era bueno para nosotros, pero que ya no podemos recuperar.

De esta misma manera, la mayoría de nosotros vivimos todos los días, pensamos que lo mejor está por venir, que mañana será mejor que hoy y nos quedamos esperando a que la vida nos juegue una carta, pero y si  lo mejor no está por venir. La evidencia ante nuestros propios ojos parece indicarnos que el mundo es cada vez más violento y que todo está empeorando. Así que si lo mejor no está por venir, talvez  deberíamos probar en echar andar la maquinaria de nuestra memoria colectiva y traer al presente algún momento, elemento o personaje que era bueno para nosotros y que aunque no podamos recuperar, al menos podamos honrar e imitar.

Nos pasamos los días rindiendo honor a cosas que no han hecho nada por nosotros y recordando problemas que hay que solucionar, pues para eso existen los días mundiales de algo. Ahora que la humanidad es consciente del estado científico o positivo en el que vivimos(Comte en La ley de los tres estados), debemos dar cuento al viejo estado religioso y dar orden al nuevo estado científico rindiendo homenaje a las grandes personas  que han hecho posibles los distintos avances, en lugar  de tener un día del Ángel de la Guarda, que no está nada claro que exista, porque mejor no conmemorar a Miguel Angel que existió y de esta manera, tener más días dedicados a las  ciencias, historia, artes.

Para funcionar como humanidad la práctica de la religión han sido útiles, pero hoy día ya no son suficientes, como muestran cada vez con mayor claridad ejemplos en todo el mundo. Es ahora que debemos volver al pasado, recuperar en la filosofía de Aristóteles, en materia ética, buscar un fundamento definitivo  y estrictamente racional de la moral que  abrace a todos los seres humanos por encima de sus diferencias culturales y religiosas. Porque como dijo el Dalai LamaLas religiones son como las distintas variedades de té, preparados con la misma agua, que es la ética. Podemos vivir sin té… pero no sin agua.  Del mismo modo, hemos nacido libres de la religión, pero no nacemos libres de la necesidad de la compasión.”