La hazaña del Apolo 11 permitió despejar muchos enigmas sobre la Luna, pero necesitamos explorar mejor qué hay en la superficie lunar y qué revela lo que hay bajo esa superficie

Medio siglo después de la llegada del hombre al único satélite de la Tierra, la Luna sigue siendo un tesoro lleno de misterios para la ciencia.

Y comprender esos enigmas es esencial para misiones futuras, como Artemisa, el plan de la NASA para enviar una nave tripulada a la Luna en 2024 y establecer allí una base orbital.

En esta lectura exploramos varias de las incógnitas que los científicos buscan descifrar sobre la Luna, y por qué es tan importante hallar una respuesta.

Sobre el origen

“Nuestros orígenes todavía no están claros, tenemos muchos modelos que nos hablan del origen de la Tierra y del origen de la vida, pero todavía no sabemos exactamente cómo es que eso ha ocurrido”, explicó el geólogo planetario Jesús Martínez Frías.

“Y la Luna guarda muchas de esas claves porque una gran cantidad de elementos primigenios que nos originaron, todavía se encuentran ahí”. 

Nuestro satélite se formó como consecuencia del gigantesco impacto de un objeto del tamaño de Marte que chocó contra la Tierra y desgajó parte de nuestro planeta, señaló el geólogo.

“Y como la Luna no tiene actividad geológica conserva las claves químicas y mineralógicas a partir de las cuales se formó la Tierra y también sobre nosotros, porque somos parte de la materia de lo sucedido hace 4,000 millones de años “.

En cambio la Tierra es un planeta geológicamente vivo que está en continua transformación, con volcanes, terremotos, tectónica de placas y erosión de los vientos y de los ríos. Todo eso está transformando las rocas y los minerales y es muy difícil encontrar algo que no esté alterado”, afirmó Martínez Frías.

La Dra Adriana Ocampo, geóloga planetaria de la NASA, explicó que la Luna puede ayudar a descifrar la secuencia de eventos que intervinieron en la formación del Sistema Solar.

“Tenemos que entender mejor la superficie de la Luna, y datarla para hacer comparaciones con otros cuerpos. Y todo eso so es importante para poder entender realmente la formación del Sistema Solar”.

El agua del Polo Sur

El agua existe sobre todo en el Polo Sur de la Luna, donde se ha encontrado el cráter de impacto más grande observado hasta ahora en el Sistema Solar.

“Ahí el Sol nunca llega porque el eje de la Luna es casi perpendicular”, explicó la Dra Ocampo.

Martínez Frías señaló que existe agua atrapada en las rocas, y en el hielo, que han dejado los cometas en su paso por la Luna.
Usar recursos como el agua de la Luna será fundamental para misiones futuras como el proyecto Artemisa.

“Y recientemente también se ha descubierto que existe un tercer tipo de agua que se está formando en la actualidad por la interacción del viento solar, que es un viento de protones de hidrógeno que interacciona con el oxígeno de los óxidos y los silicatos que hay en el subsuelo lunar”, afirmó el geólogo.

“En fin, creemos que los polos de la Luna contienen toneladas de hielo. Y ese hielo representa poder, representa combustible, representa ciencia. Cuanto más lejos se aventuren los seres humanos en el espacio más importante será manufacturar materiales y productos con recursos locales”.

El proyecto Artemisa

La Dra Ocampo señaló que “hoy en día hay tecnologías que la NASA ha desarrollado para partir las moléculas de agua y de esa forma producir combustible, algo que es importantísimo para llevar a cabo el proyecto Artemisa (la permanencia en el ambiente lunar)”.

Un componente del proyecto Artemisa es el ‘Lunar Gateway’, una versión más pequeña de la Estación Espacial Internacional que orbitará la Luna y permitirá el descenso a la superficie lunar en misiones de exploración.

Grey Hautaluoma, vocero de la NASA, afirmó que “la Luna es como ‘un baúl del tesoro’ para la ciencia”.

“Con Apolo apenas arañamos la superficie en comparación con lo que aprenderemos con el programa Artemisa”, afirmó Hautaluoma.

La  Luna facilitó la vida en la Tierra

“La Luna jugó un papel clave para que la vida se diera en la Tierra porque las mareas que causa en los mares hacen que se produzca un vaivén en el océano”, explicó Ocampo.

Ese movimiento es clave porque permite la circulación de minerales y nutrientes.

“Si tuviéramos un océano estático, las probabilidades de que se diera la vida serían muy bajas. La Luna ayudó a formar un sistema biosférico que fuera propenso para la vida”.

La diferencia entre Venus y la Tierra es un enigma. Venus tiene el mismo tamaño y la misma composición que la Tierra, y se piensa que tenía océanos tan grandes como los de nuestro planeta.

“Pero Venus no tiene un satélite natural y quizá por eso su evolución ha sido tan diferente al punto que un pedazo de plomo se derrite en su superficie por las altas temperaturas”, afirmo la geóloga de la NASA.

“Es una de las grandes incógnitas, tenemos dos planetas gemelos básicamente y tenemos que agradecer a la Luna que trajo ese vaivén a los océanos y también equilibró la órbita de la Tierra”.

“Todos son factores que favorecieron que la vida se diera como la conocemos aquí en nuestro planeta”, dice la Adriana Ocampo.

Las cuevas de la Luna

“Sabemos que la Luna tiene cuevas, que existen los ductos por donde circuló la lava”, afirmó Ocampo.

“Y poder mapear la distribución de esas cuevas va a ser muy importante, porque pueden proveer hábitats naturales”.

“Esos ductos por donde circuló la lava quedaron huecos y son como cuevas naturales. Con la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter ves unos agujeros  que son la boca de los tubos de lava volcánica que se enfrió hace millones de años”.

Esas cuevas podrían ser eventuales hábitats para los seres humanos o sitios para almacenar equipos y materiales.

“Con la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter fue posible ver esos ductos.

“Es una de las grandes preguntas científicas en las que se viene trabajando: dónde están las cuevas y cómo están distribuidas”, afirmó la geóloga.

La distribución de las cuevas también puede dar pautas para resolver otro misterio: cómo comenzó la era volcánica en la Luna y por qué de tener un núcleo activo pasó a tener un núcleo durmiente, señaló Ocampo.

Para Jesús Martínez Frías, “la Luna es una especie de fósil gigantesco, un puente hacia nuestro pasado y nuestro futuro”. Nuestro satélite nos conecta con el pasado a través de sus claves primigenias. “Y también es un puente hacia el futuro, porque nos va a permitir desarrollar nuevas tecnologías y crear una nueva ciencia no sólo sobre la Luna, sino más allá de Marte para entender mejor el espacio exterior”. 

(Alejandra Martins/GlobalNews) 

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