EFE
Explica la cineasta que esta es su cuarta película sobre hermanas

MADRID.- La cineasta alemana Margarethe Von Trotta ha dejado atrás su cine de lucha y reivindicativo para contar, desde el melodrama, la historia de su propia vida, porque “El Mundo Abandonado” (“Die abhandene Welt”, en su título original), su último filme, es la narración de cómo encontró a una hermanastra oculta, un secreto del que su madre jamás le habló.

“Las mentiras están por todas partes y todos mentimos con una cierta banalidad, pero cuando te toca a ti duele. Y mucho”, comenta a Efe la directora de “Hanna Harednt” (2012) y “Rosa Luxemburg” (1986) en una entrevista realizada en Madrid.

Explica Von Trotta (Berlín, 1942) que esta es su cuarta película sobre hermanas pero, en realidad, la tenía en mente desde que unos meses después de estrenar en 1979 “Las hermanas, o el balance de la felicidad” (“Schwestern oder Die Balance des Glücks”), tras recibir una carta de una mujer que quería contarle cosas de su madre recién fallecida.

Von Trotta, que ya estaba preparando “Las Hermanas Alemanas” (“Die bleierne Zeit”), que se estrenó en 1981, sentía una extraña necesidad por hacer películas sobre la relación entre dos hermanas, a las que, confiesa, en su imaginación llamaba Ana y María, “fíjate qué nombres más antiguos”, se ríe esta septuagenaria que no solo no lo parece sino que desborda una energía y un sentido del humor radiantes.

Aquella mujer, que le contaba muchas cosas de su madre, quería hacerle algunas preguntas. Para Von Trotta fue un shock enorme cuando quiso conocer a aquella que decía ser su hermanastra y que se parecía terriblemente a su madre, más que ella.

“Mi madre nunca me había dicho nada y estábamos muy unidas; mi padre había muerto cuando yo tenía 10 años y se suponía que nos lo contábamos todo, bueno -puntualiza- yo le contaba todo y esperaba que ella también me lo contara, sobre todo algo tan importante”.

Y de la historia de esta hija oculta, que nació 15 años antes que Margarethe, surgió “El Mundo Abandonado”, una ficción que Von Trotta centra en la curiosidad de un padre que descubre en internet a una cantante de ópera que es idéntica a su esposa fallecida hace un año; como él es incapaz, le pide a su única hija, cantante de jazz fracasada y abandonada por su novio, que la busque y averigüe.

“Todo los detalles que se cuentan en la película son reales, salvo que ni mi hermana ni yo somos cantantes”, se ríe la alemana, cuyo momento favorito de la película, por real precisamente, es cuando a Sophie (Katja Riemann) se le caen las lágrimas al observar a Caterina (Barbara Sukowa), porque es idéntica a su madre muerta.

Pero la música tiene mucha más importancia en la cinta, lo primero, por el título, que remeda al verso “He sido abandonado por el mundo”, de una de las canciones de Friedrich Rückert a las que Gustav Mahler puso música, pero también porque Von Trotta quería hacer un homenaje a sus actrices “fetiche”.

“Barbara, que trabaja conmigo por séptima vez, lleva 30 años cantando música clásica; el único momento en que está doblada es cuando interpreta la ópera ‘Norma’, pero el resto es ella, y Katja tiene un grupo de jazz hace quince años”, explica la directora.

Por otro lado, la madre de Margarethe tenía Alzheimer, igual que Rosa, el personaje de la mujer que crió a la hija oculta, por lo que “con una madre muerta y la otra sin memoria, aquel secreto de esas amigas que se quisieron hasta la muerte también vivía en ‘un mundo abandonado’, en el caso de una, y abandonada por el mundo, la otra”.

“Pero la base de la película es la amistad de estas dos mujeres”, precisa Von Trotta.

Margarethe von Trotta fue también actriz con directores como Rainer Werner Fassbinder o el que después fuera su marido, el alemán Volker Schlondorff, con quien codirigió la adaptación al cine de la novela de Heinrich Böll “El honor perdido de Katharina Blum”. 

El Dato
>  La directora la tenía en mente desde que estrenó “Las hermanas, o el balance de la felicidad” (1979).
>  La idea de la cinta nació tras recibir una carta de una mujer que quería contarle cosas de su madre recién fallecida.
>   “La base de la película es la amistad entre estas dos mujeres”, explica Margarethe Von Trotta.