Agradezco que usted me lea y recuerde lo que aquí escribo. ¿Mis apuestas en materia política son temerarias? Sí. Lo son por un motivo: nunca, jamás tengo nada qué perder. Es decir, cuadro mi puzzle, pregunto, leo, indago y ya luego, siento por dónde caminará tal situación o personaje público. No tengo ningún interés en qué tal o cuál personaje gane o pierda. Me da igual. Por eso de mi temeridad al anunciar siempre y con tiempo, quién va a ganar elecciones, cómo se moverá una institución, por dónde o hacia dónde transitará un servidor público, etcétera. Me dedico a escribir, sólo eso. y claro, ya luego cuando usted me ve en la fila de las tortillas o comprando frutas y verduras en el supermercado y me comenta de qué tuve razón, pues sí, me halaga, me halaga harto pero para mí, era lo más normal que iba a pasar. Y sí, pasa. Sigue pasando.

Varios lectores me han comentado, por ejemplo, de que en su momento siempre critiqué eso de las “candidaturas independientes.” Burlón como acostumbro, decía y lo sigo afirmando que eso de ser candidato “independiente” pues ha de ser una independencia manifiesta con respeto a la esposa, a los vecinos, a la suegra o a los hijos. Muchas ocasiones ni con respecto a eso. Todo mundo y en su momento (hace apenas par de años), alababa la “posición fuerte y dura”, alejada de todo tipo de “partidos e ideología” política, de ciertos candidatos que ganaron. Fue el caso de un joven apuntalado por la UdeG (le presenté en su momento mi análisis al respecto) el cual llegó a diputado local en Jalisco, Pedro Kumamoto. Hoy navega en el olvido ¿Y su éxito? Fue imitado aquí torpemente por un joven que pretendía ser el presidente de la sociedad de alumnos local, Danao de la Peña, quien compitió para regidor, alcalde o diputado (no lo recuerdo y da igual, es intrascendente), el cual ahora, arrumba mediocridad y ya está montado en un… partido político, uno liderado por un viejo zorro de la política estatal, Raúl Sifuentes Guerrero. ¿Y su independencia? Pues ni de su casa paterna, caray.

Una y otra vez me han preguntado entonces, de ese otro “candidato independiente” el cual el próximo mes de diciembre espera sentencia (aunque de última hora, hay suspensión de la SCJN), por parte del Congreso de Nuevo León, el inefable Jaime Rodríguez, alias “El Bronco”. En Nuevo León no hallan qué hacer con su incapacidad manifiesta. Y usted aquí lo recuerda, tabloides y diarios lo catapultaban y veían que él y nadie más encarnaba a un héroe, un salvador para liberar a los ciudadanos de los políticos viejos de siempre. Lectores atentos ahora me preguntan por qué nunca me tragué dicho engaño y nunca simpaticé con esa mamada. Ya luego, usted lo recuerda, se empezó a vender la idea de otro “bronquito” saltillense (es decir, ni siquiera ideas había, era pálida imitación) quien podría dar la “sorpresa” de “arrebatar” al PRI las elecciones de 2017.

ESQUINA-BAJAN

El remedo de “bronquito” fue un cansado, ajado Armando Guadiana a quien se le motejaba como “El Indómito”, “El Indomable” y un largo etcétera. Portadas y portadas de un catorcenario de la localidad así lo vendían. Fue un fracaso. Lo sigue siendo. Hoy dicho “candidato independiente” (éste no es nada independiente de su esposa, la panista Lupita Mandujano, quien lo regaña seguido por teléfono, según las grabaciones que son del dominio público) se subió a Morena, es Senador que no aporta nada a Coahuila y en su “Informe” de labores en Parras de la Fuente, agasajó a sus invitados con una gran comelitona “fifí”, para decirlo en el lenguaje trasnochado de su patrón, AMLO. Y no deja de ser “curioso”, digamos, que otro “independiente”, como lo fue el tibio de Javier Guerrero, hoy también está subido al tren de la victoria de AMLO y Morena. Ambos, abjuraron de su credo priista. ¿Independientes? Caray, pronto los voy a bordar en un puntilloso perfil que estoy preparando de ambos personajes públicos.

Pues no, no hay héroes. Días aciagos se abaten sobre México y su gente. Contra el balazo de un Twitter de 140 caracteres de un descodado Donald Trump y en materia migratoria, no hay defensa. AMLO y Marcelo Ebrard sólo cumplen sus órdenes. Sus amenazas y delirios los tienen en vigilia perpetua. ¿Enfrentarse con Trump? Ni pensarlo. Eso es cosa de valientes, no cosa de Andrés Manuel López Obrador. ¿Y nuestro héroe en su momento, el “Bronco”? De plano y hace apenas unos días (27 de septiembre), en un evento público, espetó: “Antes de que me chinguen los diputados, me tienes que ayudar Adrián (de la Garza), ya ven que me traen allí en friega… ¿ustedes creen que cometí un error en el gobierno?” Vía la mano del senador Samuel García, quien trae a todo mundo de cabeza, el Congreso de Nuevo León y en teoría, el próximo mes de diciembre puede destituir al que fue “candidato independiente”. Hoy una nulidad.

Pero buen, no se le puede pedir nada al pueblo de Nuevo León. Justo cuando daba esta declaración donde agregó que se sentía “solo” como un pescadito, las hordas de aficionados nada más tenían en la mira un tema: el duelo clásico en la liga infantil de soccer, el juego entre Rayados y Tigres. Es intrascendente quién ganó ese día (sábado 28), pero si es de locura lo siguiente: al enfrentarse ambas escuadras regias, se enfrentaron los equipos más caros de México: Rayados (valor de 84 millones, cien mil euros) contra Tigres (valor de 74 millones, 900 mil euros. En la cancha estaban danzando 159 millones de euros. Y esto es gobernabilidad (“apendejamiento”, pues) para todas las clases sociales de Monterrey…

LETRAS MINÚSCULAS

Entre nosotros, por eso lamentablemente Torreón es también lo que es. Navegando en la grisura, todo mundo habla de un “triste” Torreón. Una gris, apocada, macilenta y mustia esferita de la Laguna. Tema en preparación.