Hace algunas semanas compartí en este espacio (con ganas de equivocarme, se los prometo) sobre lo que significa políticamente el caso Lozoya para México. Hagamos un recuento rápido: después de estar casi 6 meses en España esperando la extradición, hace un mes llegó a México y en un par de semanas recibió el beneficio de libertad condicional (en un hospital –que no se tiene antecedente de su mal estado de salud– y con brazalete, en donde se encuentra desde que llegó a México) para llevar su proceso jurídico. Ese mismo día, se dieron a conocer grabaciones e hizo declaraciones que implican a diferentes políticos, todos ellos con alguno en común: enemigos o poco amigos de López Obrador.

Lozoya ya implicó a Salinas, Calderón y Peña Nieto, así como sus equipos cercanos. Sin olvidar a Anaya y Meade, candidatos a la Presidencia en el 2018. Todos de haber recibido cantidades millonarias por sobornos. No me detendré en analizar cada uno de los casos, quisiéramos que los viéramos en su conjunto.

¿Por qué pasa esto? ¿Cuál es el objetivo de este tipo de “justicia dirigida”?

1.- La necesidad de cambiar el tema en la agenda derivado de la crisis de salud, social y económica que tenemos como consecuencia del COVID-19.

2.- La urgencia de batallas ganadas del gobierno de AMLO contra la corrupción, siendo éste tema una de las piedras angulares de su gobierno, y por ende, su discurso de campaña al 2021, las elecciones intermedias, en las que se jugarán 21 mil cargos de elección popular, incluida la renovación del Cámara de Diputados.

3.- Lección para otros políticos, cada vez tiene más fuerza en este gobierno el dicho popular: los amigos son de mentiras en política, pero los enemigos son de verdad. ¿Será que el Presidente quiere que sus rivales políticos lo piensen dos veces antes de actuar?

Señor Presidente, ya hemos visto este cuento varias veces. Los problemas que tiene México requieren soluciones eficientes. El COVID-19 no es un juego, y no está mal que siga en la agenda mediática (aún con las elecciones intermedias encima),  es la vida de miles de mexicanos la que está en juego. Son los abuelos, tíos, hermanos, primos, vecinos, compadres de alguno de nosotros.

Insisto, ojalá este equivocada y el caso de Lozoya sea tan emblemático en México y América Latina que pueda servir de ejemplo para cortar el circulo de la corrupción y aumentar la cultura de legalidad en México. Nos urgen respuestas (como todo lo demás) a este problema.

No son nuevos los antídotos contra la corrupción. Hace décadas se estudian y analizan en diferentes partes del mundo. Castigos ejemplares en el contexto de juicios justos y objetivos, el respeto a las reglas y normas, así como la participación crítica y activa de los ciudadanos son los elementos esenciales para cambiar el cómo se hacen las cosas en cualquier sociedad. ¿Qué estás haciendo diferente hoy para combatir la corrupción en tu entorno? ¿Qué estás haciendo hoy para ser Ciudadano de Tiempo Completo?