El mexicano se dedicó a cuidar el rostro, ese que le ha ayudado a acordar contratos millonarios con peleadores patito o para “ser parte del show”. Foto: AP
Todos apostaron a que ganaría ‘Canelo’ o ‘GGG’, pero no tomaron en cuenta que las casas de apuestas nunca pierden; ahora ya planean la pelea de desempate

Saúl Álvarez tuvo la oportunidad más grande que tenía para legitimarse como la nueva figura del boxeo mexicano, pero fue presa de su ego, de su estilo y de Las Vegas.

Durante el combate contra Gennady Golovkin, el sábado pasado, fue evidente el estilo soberbio que utilizó, muy similar al que tiene invicto a Floyd Mayweather Jr. y que le ha llenado los bolsillos de millones de dólares: Escapar de los golpes con movimientos de cintura, conectar fuerte en contragolpe, volver a escapar y así sucesivamente.

Eso no es para nada el tan famoso “Estilo Mexicano”, que en últimos años se le ha atribuido a las grandes glorias mexicanas como Salvador Sánchez, Julio César Chávez o Juan Manuel Márquez. Un estilo entrón, de pelea cuerpo a cuerpo, intercambio frontal de golpes, dar y recibir.

El mexicano se dedicó a cuidar el rostro, ese que le ha ayudado a acordar contratos millonarios con peleadores patito o para “ser parte del show”. Claramente no lo iba a arriesgar, estándo tan poco dinero de por medio.

Su bolsa estaba pactada en 20 millones de dólares, más lo que pudiera ganar en cuestión de mercadotecnia y publicidad.

Con su estrategia aspiraba a tener alguna oportunidad en las siempre confiables tarjetas de los jueces de Las Vegas.

Esos personajes que han sido los protagonistas de la polémica en un sinnúmero de combates y que extrañamente casi siempre ganan las casas de apuestas.

Y no es que critiquemos el estilo que ha adoptado “Canelo”, a pesar de que en diversas entrevistas él asegura pelear como lo hicieron grandes estrellas del pugilismo nacional.

Es verdad que su manera de pelear ha mejorado muchísimo, que tiene más fortaleza, mejor conocimiento del ring y que se le ve con más seguridad, pero aún le falta mucho por pulir.

Todos vimos que al momento en que Golovkin entendió la estrategia del tapatío, comenzó lo bueno de la pelea, porque sabemos que el Kazajo no iba por los 10 millones de dólares que le ofrecieron por subirse al ring, iba para darle una lección al mexicano y lo logró.

Lamentablemente la pelea fue en la capital mundial del “Show Business”, y sólo noqueando iba a evitar que lo jueces decidieran lo qué convenía más a la “Casa”.

Muchos nos preguntamos qué combate vio la jueza Adalaide Byrd, para tener tarjetas de 118-110 a favor del mexicano. Ella ya tiene varios antecedentes en los que el resultado favorecía al “show” y no al box.

De hecho ayer Bob Bennett, director ejecutivo del órgano que sanciona el deporte en el estado de Nevada, suspendió a Byrd argumentando que necesitaba un “pequeño descanso”, luego de que viera ganar al tapatío con una amplia diferencia.

Si un aficionado apostaba 100 dólares a que Álvarez ganaba, las casas de apuesta le regresban 225. Si ese mismo aficionado apostaba 155 dólares al triunfo del favorito Golovkin, Las Vegas le regresaba sólo 255. Pero si ninguno perdía, adivinen quién ganaba. Con semejante porcentaje noqueador entre los dos contendientes, era poco probable que alguien apostara al empate.

Y eso no es todo, ya se cocina el desempate, se esperaba que fuera este mismo año, pero debido al desgaste que sufrió el kasajo (honestamente fue el único que recorrió todo el cuadrilátero buscando pelea), sus entrenadores ya filtraron que el combate sería hasta mayo del próximo año, y muy seguramente otra vez será en Las Vegas, para que gane el “Show Business”, pero lamentablemente siga perdiendo el boxeo.

DATOS

* 5 de mayo del 2018 sería el día en que se celebre el desempate entre “Canelo” y “GGG”, otra fecha clave entre la afición mexicana en Estados Unidos.

* Si un aficionado hubiera apostado 100 dólares a que la pelea terminaba en empate, Las Vegas le pagaba 2 mil dólares. Algo que muy pocos pensaron que pasaría.