Por: José Jorge Hernández Briones
 

La encuesta elaborada por Transparencia Internacional (TI) que dio a conocer el Barómetro Global de la Corrupción América Latina y el Caribe 2019, muestra datos preocupantes sobre los impactos de la corrupción que hay en el mundo. México destaca en percepción de corrupción en la investigación que se realizó en 18 países y en la que participaron más de 17 mil personas mayores de 18 años.

El 44 por ciento de las personas que contestó la encuesta en México sostiene que la corrupción aumentó en los últimos 12 meses, y que ésta se propaga en cualquier ámbito de la vida cotidiana, involucrando organizaciones de diferentes sectores y organismos gubernamentales a todos los niveles.

A medida de comprobación de esta percepción, por lo menos uno de cada tres personas afirmaron haber recibido peticiones de soborno por algún funcionario de los tres órdenes del gobierno en México, señalando en el 69 por ciento de los casos a la policía como el sector con más “incidencia corruptiva”.

A nivel local, en este año varios jueces coahuilenses fueron vinculados a proceso luego de ser acusados por despojar de sus viviendas a más de 100 mil trabajadores.

Las últimas tendencias muestran que el soborno adquiere otras modalidades además de la exigencia de dinero: según los datos de la encuesta, se incrementaron las peticiones de favores sexuales para obtener servicios públicos, lo que debe representar una alarma importante para las instituciones, quienes deberían de considerar las conexiones que conllevan las temáticas de género en el contexto de la construcción de políticas públicas para prevenir y combatir la corrupción.

La corrupción afecta todo y acaba con todo: con la economía, ya que le impide un crecimiento formal; con el estado democrático, cuando hay compra de votos; con los gobiernos en caso de desvío de fondos públicos; con los derechos humanos cuando hay favores sexuales; con la credibilidad nacional cuando se considera que en un país no hay soluciones para acabar con la corrupción.

Transparencia Internacional señala algo muy justo: se necesita fomentar la cultura de la denuncia y hacer efectiva la aplicación de penas para quienes perpetúen la “cultura corruptiva”. Sin embargo, deberíamos de ir más allá de esto y preguntarnos: ¿qué podemos hacer desde nuestras trincheras para combatir la corrupción?

Es tarea de todas y de todos los ciudadanos, sin embargo, para muchos es trabajo de alguien más. No sólo con los grupos de expertos, con las organizaciones de la sociedad civil, con las universidades o con los organismos gubernamentales se combate la corrupción. Es suficiente decir: “no gracias, cóbreme la multa”.

Tú decides de qué lado de la ciudadanía estás.

@jorgeeditor

 

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