La "mañanera" de este viernes fue dedicada íntegramente a exponer los detalles de la presunta rifa del avión presidencial a desarrollarse el 15 de septiembre próximo
"Es una cooperación para volver ricas a 100 personas, porque al presidente López Obrador se le antojó regalarle 20 millones de pesos a cada una". Esta es la leyenda con la cual deben imprimirse los boletos de la falsa "rifa del avión" para ser honestos con el pueblo respecto del verdadero destino de los 500 pesos con los cuales se le está pidiendo "cooperar"

“El costo de tener por Presidente a un individuo esencialmente imbécil” sería un buen título alternativo para esta colaboración. Pero dejémoslo ahí para ir al punto: la monumental estupidez de “la rifa” del avión presidencial “explicada” ayer en la conferencia de prensa matutina por el presidente Andrés Manuel López Obrador ¡y cuatro altos funcionarios gubernamentales!

Vayamos, en orden cronológico, narrando lo dicho en la mañanera de este viernes. Primera declaración importante realizada por el Presidente:

“Informarles que ya se tomó la decisión, después de análisis, de reflexiones, de consultas, de tomar en cuenta distintos puntos de vista, opiniones… ya se tomó la decisión de rifar el avión”. Es una declaración textual, no estoy interpretando ni cambiando una coma al sermón de la homilía matutina.

“…Ya se tomó la decisión de rifar el avión”. No hay lugar a la duda ni a la interpretación. La expresión es muy clara: se decidió hacer una rifa en la cual el premio es un avión.

Pero apenas dos minutos con cinco segundos después, el Iluminado de Macuspana dijo: “Se va a convertir en dinero (el avión), estamos considerando entregar premios a los 100 que ganen de 20 millones de pesos a cada uno, dos mil millones…”.

Aclaremos entonces: ¡el avión no se va a rifar! Se va a organizar un sorteo, a través de la Lotería Nacional, con la intención de meterle la mano en el bolsillo a los mexicanos y pagar, a costillas de los ingenuos, el capricho de un individuo incapaz de aceptar su error y retractarse de una de sus idioteces.

Y para no dejar duda de cuál es la verdadera intención, veamos lo dicho por míster “yo tengo otros datos” cinco minutos después del dislate anterior: “…es decir, el avión sigue en venta, pero al mismo tiempo se resuelve el problema porque se pagan los premios, lo que se obtenga de la rifa es para los hospitales y el avión tiene dos años de mantenimiento hasta que se venda…”.

¿Cuál es el “problema que se resuelve”? ¡El de hacer la rifa! Porque el señor Presidente le ofreció una rifa a su feligresía y como él jamás se equivoca, pues ahora todos a pagar por la ocurrencia.

—Pero es para obtener dinero para equipar hospitales —dirá, sin dudar un momento, algún miembro de la feligresía pejiana para quienes la palabra de López Obrador es verdad divina.

Pues no: en realidad, tal como fue planteado ayer el sorteo prácticamente no se obtiene un sólo centavo ni para comprar una triste aspirina y sólo siendo idiota se puede, ya no digamos creer en lo dicho por el titular del Ejecutivo, sino siquiera atreverse a proponerlo en voz alta. Veamos los números:

También puedes leer:

Supongamos, en un acto desesperado de fe, el escenario ideal: se venden los seis millones de “cachitos” –de a 500 pesos cada uno– y se obtiene por tal hecho el máximo de dinero posible: tres mil millones.

A esa cantidad deben restarse dos mil millones porque, como ya lo expliqué en un texto previamente publicado en VANGUARDIA, la Lotería Nacional jamás ha realizado un sorteo con premio único. Entonces, para el sorteo fake del avión se ha decidido entregar 100 premios individuales de 20 millones de pesos cada uno. Quedan mil millones.

Del remanente deben restarse otros 400 millones, los cuales se entregarán “a la Fuerza Aérea… para mantener el avión dos años”, según dijo el Presidente. Ya sólo quedan 600 millones. A estos deben restarse 400 o 500 millones más para algo ininteligible dicho por López Obrador: “para completar lo del avalúo, porque el avalúo del avión es de más de dos mil millones de pesos”.

De los 100 o 200 millones restantes, “una cantidad menor”, dijo don AMLO, irá “para los billeteros, las familias que se dedican a vender los billetes que van a obtener un porcentaje”. Y además de eso deberán descontarse los gastos de administración (impresión, distribución, gastos indirectos).

¿Cuánto queda al final? No está claro pero, cuando mucho, sería una cifra de alrededor del cinco por ciento de lo recaudado. Siempre y cuando, como ya se dijo, se vendan todos los billetes.

No se requiere mucha masa cerebral para arribar a la única conclusión posible respecto del más reciente chiste del Mesías Tropical: ¡esto es una reverenda pendejada!

¿Cuál es, en términos verdaderos, la propuesta del Presidente? Podríamos resumirla así: “como ya ofrecí una rifa y yo no puedo –porque va de por medio la investidura presidencial– retractarme de nada, ni reconocer la existencia de un error, pues échenme la mano y coopérense con quinientas lanas cada uno para hacer mi rifa y ya salir de este asunto”.

¿Quiénes van a ser los únicos ganones de esta ocurrencia? Las 100 personas –o menos– a quienes los ingenuos compradores de los boletos de “la rifa del avión” van a volver millonarios entregándoles, a cada uno, ¡20 millones de pesos!

Y como los premios de cualquier sorteo de la Lotería Nacional están garantizados, pues aunque no se vendan ni siquiera los boletos necesarios para pagar los premios, ¡estos deberán pagarse! Y adivine usted de dónde va a salir el dinero para eso.

¡Feliz fin de semana!

 

@sibaja3

carredondo@vanguardia.com.mx