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Justo un par de semanas después del estreno de “Rencor Tatuado”, de Julián Hernández, por Netflix, esta última semana de mayo lanzó otro largometraje mexicano de reciente producción titulado “Ya no estoy aquí”.

“Ya no estoy aquí” es el segundo largometraje de Fernando Frías después de su aclamada, pero por desgracia poco difundida ópera prima del 2012 “Rezeta”, y en este caso nos ubica en la vecina ciudad de Monterrey hace aproximadamente una década cuando en medio de la guerra contra el crimen organizado promovida por el gobierno del entonces presidente Felipe Calderón un joven de 17 años de nombre Ulises (Juan Daniel García Treviño) ve truncada su vida al lado de sus amigos del barrio con quienes se junta principalmente para acudir a las por entonces muy populares fiestas  amenizadas por música de cumbias “estilo Colombia” tras vivir un incidente con un cartel local que lo obligan a huir como indocumentado a los Estados Unidos.

Es a partir entonces del inicio de la cinta donde se le ve dejando Monterrey que su historia se irá hilando a partir de retrocesos en el tiempo, de lo que sucedió para que se viera forzado a tomar esa decisión (o más bien su madre, quien le advierte prefiere saberlo lejos que de regreso porque al momento de pisar su tierra de regreso es hombre muerto) a lo que le sucede después al llegar al barrio de Queens, en la ciudad de Nueva York, sin hablar el idioma, pero con la necesidad como todos de sobrevivir, e irónicamente la música que tanto le gusta y lo acompaña hasta allá, además de su singular look y apariencia, lo llevan a hacer migas con una joven de ascendencia asiática de nombre Lin (Angelina Chen) quien parece llegar a suplir a sus viejos amigos … aunque su deseo de volver prevalece en él.

Como hemos comentado en espacios anteriores, uno cuando ve una película busca que aunque sea una historia que ya se ha contado, o bien una historia muy parecida a otra que ya se ha visto con anterioridad, como espectador esperamos que nos sorprendan, y aun y cuando el mismo cine de manufactura regiomontana ya había contado un relato en el contexto de este movimiento cultural de la música de cumbia que proliferó particularmente en la primera década del siglo XX en el la ópera prima en la ficción de René Villarreal “Cumbia callera”, del 2007, Frías le da una nueva aproximación y estética que en este caso la hace doblemente atractiva al tratar el asunto de la migración forzada y el encuentro ahora sí que de otros mundos y culturas como el que le toca vivir a Ulises en Nueva York.

En el caso de “Ya no estoy aquí”, además, teniendo formación originalmente en el cine documental, Frías combina su narrativa de ficción con momentos correspondientes a la cronología de la violenta realidad regiomontana de los años en los que se desarrolla aparentemente la historia a través de sucesos reflejados como entonces por las noticias locales, de la balacera cercana a una escuela primaria donde la maestra distrajo a sus pequeños alumnos cantándoles tirados al suelo para mantenerlos seguros de las balas a bloqueos en avenidas de una realidad parece regresar, como Ulises, al país.

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Alfredo Galindo

Columna: Cinelectronico

Productor, Director y Guinista de cine.

Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.