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Moscú.- Los electores rusos asisten hoy a las quintas elecciones legislativas desde la desarticulación de la Unión Soviética en 1991, con expectativas de un triunfo de las fuerzas oficialistas, que mantendrían su primacía por otros cuatro años.
Debido a la extensión del territorio ruso, las urnas han abierto en horarios escalonados, primero en Chukotka, en el extremo oriente ruso, y en la península de Kamchatka, y por último en el enclave de Kaliningrado, sobre el Mar Báltico.

La Comisión Central Electoral Rusa reportó esta mañana que unos 350 observadores electorales supervisarán la jornada, y los partidos políticos movilizarán unos dos millones de militantes para impedir posibles violaciones a las leyes electorales en las mesas de votación.

De acuerdo con la legislación rusa, es necesario tener por lo menos siete por ciento de los votos para tener representación en la Duma, la cámara baja del parlamento ruso.

Las encuestas de opinión favorecen al movimiento del presidente Vladimir Putin, Rusia Unida, indicó la agencia noticiosa Ria Novosti, que citó un sondeo de la Fundación Opinión Pública, según el cual, el oficialismo tiene 63 por ciento del respaldo.

Otros partidos que superarían el mínimo necesario para tener representación legislativa son el Partido Comunista, el ultranacionalista Partido Liberal Democrático y Rusia Justicia, de acuerdo con los sondeos.

Putin aparece a la cabeza de la lista de Rusia Unida, lo que ha influido en la ventaja del partido gobernante, pues el mandatario mantiene una alta popularidad por el impulso económico que ha dado al país, comentó Ria Novosti.

Por su parte, los liberales acusaron al gobierno de dar ventaja al oficialismo, presionar a las autoridades electorales y a los votantes, y de intimidar a la oposición.

Entre otros puntos, destacaron el arresto por cinco días del líder opositor Garry Kasparov, maestro de ajedrez de talla mundial y que agrupa a la coalición opositora La Otra Rusia, con el argumento de que encabezó una marcha que carecía de autorización.

Antes de las elecciones, las controversias políticas incluyeron un conflicto entre el gobierno ruso y la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE), que rechazó enviar observadores tras cuestionar que le retrasaron las visas y le impusieron restricciones.

El pasado 21 de noviembre, en un acto de campaña, Putin llamó a los rusos a votar por su partido para garantizar la continuidad de sus políticas, la estabilidad, el orden y el crecimiento económico sostenible.

Putin fustigó en esa ocasión a los grupos opositores, a los que acusó de intentar restaurar un "régimen oligárquico basado en la corrupción y las mentiras", y los comparó con los empresarios y políticos que tras las reformas de 1991 hicieron millonarios con la compra de empresas públicas.