Sorpresivamente, el ex mandatario argentino cedió la palabra a su esposa, que fue aplaudida por miles de asistentes, en su mayoría afiliados a sindicatos y seguidores de alcaldes y gobernadores afines al matrimonio
El ex presidente Néstor Kirchner asumió el miércoles formalmente la conducción del Partido Justicialista (peronista), en un acto en el que no faltó la clásica liturgia partidaria y en el que la oradora principal fue su esposa, la actual mandataria Cristina Fernández.

"Nuestro objetivo será convocar a la concertación plural", dijo Fernández.

"Con la solidaridad vamos a construir un país mejor", agregó.

Sorpresivamente, Kirchner cedió la palabra a su esposa, que fue aplaudida por miles de asistentes, en su mayoría afiliados a sindicatos y seguidores de alcaldes y gobernadores afines al matrimonio, que fueron llevados en autobuses rentados al estadio del club Almagro en las afueras de Buenos Aires.

Al guardar silencio Kirchner habría tenido la intención de ubicarse en un rol secundario, en momentos en que dirigentes de la oposición y analistas políticos advierten sobre un gobierno bicéfalo en el que las decisiones son tomadas por el matrimonio.

Los canales de televisión local reprodujeron los duros enfrentamientos entre los manifestantes de dos de los más poderosos sindicatos --la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) y el gremio de los camioneros-- que pugnan por el control de la central obrera del país, la CGT.

Manifestantes de ambos bandos, de extracción peronista, se enfrentaron a golpes y palazos en las inmediaciones del estadio y tuvieron que ser dispersados por la policía con gases lacrimógenos. Varios heridos fueron trasladados en cuatro ambulancias a un hospital cercano, pero no se precisó la cantidad ni la gravedad de las lesiones.

Los incidentes fueron la contracara del acto proselitista en el que tanto Fernández como los demás oradores --entre ellos el ex titular del gremio de los camioneros y actual líder de la CGT, Hugo Moyano-- adoptaron un tono conciliador en el que llamaron a todos los sectores a unirse en un proyecto común.

"Los enfrentamientos, las divisiones sólo han servido para dividir al pueblo y para que nuestro país se llenara de fracasos y frustraciones... Quien hoy preside los destinos de la república ejerce con responsabilidad, sin rencores, sin antagonismos, sin divisiones artificiales", dijo Fernández durante su alocución.

La mandataria eludió referirse a la huelga de productores rurales que mantienen suspendidas las exportaciones de granos en rechazo a un aumento en los derechos de venta de esos productos al exterior.

Los productores agropecuarios, que en marzo realizaron un paro de 21 días con bloqueos de rutas en todo el país que causó desabastecimiento de alimentos, se reunirán el jueves para analizar cómo continuarán la medida de fuerza.

El conflicto con el campo marcó la primera crisis política del gobierno de Fernández, que asumió en diciembre, y derivó tres semanas atrás en la renuncia del ministro de Economía.

Al asumir la presidencia argentina en 2003 Kirchner manifestó su desinterés por reorganizarel Partido Justicialista y su preferencia por el Frente para la Victoria, la coalición de la izquierda peronista y otros partidos políticos que formó durante su gobierno.

Pero las complicaciones políticas y económicas que ha enfrentado Fernández en sus primeros cinco meses en el poder impulsaron a Kirchner a cambiar de estrategia y a recurrir a la maquinaria del peronismo para apuntalar el gobierno de su esposa.