AGENCIAS
Johannesburgo, Sudáfrica.- Al menos 14 personas murieron, cientos resultaron heridas y miles huyeron por la ola de violencia xenófoba desatada el viernes pasado contra migrantes en vecindarios pobres de esta ciudad sudafricana, informó hoy Eric Goemare, vocero de Médicos Sin Fronteras (MSF).
La crisis comenzó a principios de semana en el municipio de Alexandría, a las afueras de esta ciudad. Según medios locales, decenas de personas atacaron casas de migrantes en Zimbabue, quienes huyen de la violencia poselectoral del 29 de marzo, y otros países, forzándolos a salir de sus hogares. Esta situación ya se extendió a otros municipios y al centro de Johannesburgo.

Algunos sudafricanos, sobre todo los que viven en zonas pobres con elevadas cifras de desempleo, acusan a los zimbabuenses y a migrantes de alimentar la elevada tasa de criminalidad y quedarse con los escasos trabajos.

El desempleo afecta a 21 por ciento de la población económicamente activa del país, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

MSF advirtió que "la policía no está en condiciones de proteger a los extranjeros. Todo lo que puede hacer es reaccionar ante los estallidos de violencia. Ésta se expande rápidamente y la situación es extremadamente tensa", añadió.

El presidente sudafricano, Thabo Mbeki, anunció la creación de una comisión para tratar esos ataques, y pidió a las corporaciones policiacas que actúen firmemente contra los agresores.

Los uniformados "utilizaron balas de goma" para dispersar a los grupos que querían atacar a los extranjeros y "por ahora la calma ha vuelto", indicó Govindsamy Mariemuthoo, responsable de la policía sudafricana.

Este domingo la violencia llegó al centro de Johannesburgo, donde cientos de refugiados de Zimbabue se atrincheraron en una iglesia con ladrillos y palos para protegerse de nuevas agresiones. Numerosas viviendas y comercios fueron saqueados y quemados.

Por otro lado, el premio Nobel de la Paz Desmond Tutu pidió la misión de una tropa internacional de paz en Zimbabue para poner fin a la intimidación de la oposición y la violencia del presidente Robert Mugabe y sus partidarios, informó el diario Welt am Sonntag.