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Excélsior
Garry y Penny se conocieron como adultos, se sienten atraídos, ella está embarazada y están dispuestos a vivir juntos
CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Has oído hablar de la atracción sexual genética (GSA)? ¿Puede una mujer tener un hijo con su padre?

Desde el punto de vista fisiológico es posible, pero. ¿desde la óptica social, moral y legal?

La GSA es un término acuñado en el siglo pasado, en la década de los 80, para describir un fenómeno de intensa fascinación entre personas de la misma línea de sangre que no han tenido contacto durante la niñez.

Es el caso de Garry Ryan, de 46 años, y Penny Lawrence, de 28, enganchados en una relación cuyas consecuencias no parecen importarles.

Ella es su hija y se ha criado lejos de él, con sus abuelos y madre.

La madre de Penny Lawrence quedó embarazada cuando conoció a Garry, pero él la dejó antes de que ella naciera. Cuatro años más tarde su madre murió y ella vivió en España con sus abuelos maternos hasta los 18 años, cuando también murieron.

Penny decidió hace nueve años emprender la búsqueda de su padre contra viento y marea, y, finalmente, el año pasado lo ubicó en Houston, Texas.

Tras haber hablado un par de veces por teléfono con él, la joven decidió viajar a Estados Unidos para darle una sorpresa, pero la sorpresa se la llevaron mutuamente cuando casi desde el principio comenzaron a sentir una atracción física el uno por el otro.

Ahora, un año más tarde, Lawrence está embarazada de su padre y asegura que está enamorada de él.

Ellos no han creado ningún tipo de nexo como padre e hija. Están enamorados, declaran, como dos adultos que se hubiesen conocido en un bar.

Los médicos explican su situación en lo que llaman "atracción sexual genética", un término utilizado para describir los sentimientos de atracción entre los parientes de sangre que se reúnen por primera vez como adultos.

La sicología ayuda a entender un poco mejor esto: nos reconocemos más fácilmente con personas que comparten rasgos, tanto en el comportamiento como en lo físico: estamos predispuestos a sentirnos atraídos por lo parecido.

De hecho existe una teoría de que los seres humanos se sienten atraídos por caras similares a las suyas. Además, al conocerse como adultos, no se ha desarrollado el tabú sexual habitual entre parientes.

"No estamos cometiendo incesto, pero somos víctimas de atracción sexual genética -reconoce Lawrence-; nunca hemos experimentado una relación padre-hija, así que estamos igual que cualquier otros extraños que se reúnen en la edad adulta".

La pareja es consciente de que su relación es ilegal y temen que los tribunales los separen. Sin embargo, Garry Ryan asegura que no está haciendo nada malo y que si la hubiera conocido en un bar como otra chica normal también se hubiera fijado en ella.

Asegura que dejó a la madre de Lawrence porque tenía 18 años cuando ésta se embarazó y sus padres no lo aceptaban.

Lawrence ha investigado acerca de distintas relaciones de pareja entre familiares y se muestra sorprendida de haber encontrado a algunos hermanos y hermanas, hijas y padres, y madres y sus hijos que viven felices como marido y mujer.

"Sin embargo los tribunales no reconocen la atracción sexual genética", lamenta Garry.

Aun así, los dos están decididos a tener al bebé y planean ahora continuar con el embarazo y establecer un hogar juntos.