Universal
México, D.F.- El cáncer linfático ocupa el quinto lugar de mortalidad en México, de acuerdo al Registro Nacional de Cáncer, por lo que más de 10 mil personas son diagnosticadas anualmente con este padecimiento.
A nivel internacional, más de un millón de personas sufren de linfomas, un tipo de cáncer que afecta principalmente a los ganglios.

Francisco José Tripp Villanueva, encargado de la Clínica de Linfoma y del área de Trasplantes de Médula Osea del Hospital La Raza del IMSS, explicó que se trata de un tipo de cáncer que ataca el sistema linfático y se manifiesta principalmente por la inflamación de ganglios en axilas, cuello, ingles y a veces dentro del cuerpo como en abdomen, tórax, hígado y ojos.

Algunos de los síntomas más frecuentes son la baja inexplicable de peso, sudoraciones abundantes durante la noche, fatiga y falta de apetito.

Explicó que de acuerdo a sus manifestaciones y a la agresividad de las células cancerosas, los No Hogdking, (descubierto en 1832 por el médico inglés, Thomas Hodking) representan el 90 por ciento de todos los casos.

El especialista aseguró que el 25% de los linfomas, puede encontrarse en la piel, aparato digestivo, huesos, testículos, pulmón y sistema nervioso central mientras que el 75% restante se localiza en otras partes del cuerpo.

No hay una causa precisa del desarrollo de la enfermedad, pero pueden influir factores de riesgo como edad avanzada, haber padecido otras enfermedades del sistema inmunológico y también se relaciona con la hepatitis C.

Tripp Villanueva, resaltó que de 75 a 95% de las personas diagnosticadas en etapa temprana
tienen posibilidades de curarse sometiéndose a diversos exámenes como biopsia de ganglio y hueso, que consiste en el estudio de una parte del tumor; análisis de sangre, radiografías y tomografías computadas, todo para determinar el tipo de linfoma y estado de gravedad.

El tratamiento para los pacientes consiste, fundamentalmente, en quimioterapia y "terapias blanco", que es el empleo de medicamentos para atacar directamente el linfoma.

Destacó que actualmente los linfomas muy agresivos como el de Burkitt que es más común en niños, quienes debido a que por su inmadurez inmunológica son más propensos a desarrollar la enfermedad, lo que afecta la función natural de control en el crecimiento y reproducción celular con una posibilidad de curación del 70 por ciento; los agresivos, como el linfoma folicular tienen un 35 por ciento de probabilidad, mientras que el cáncer indolente es incurable y quien lo padece, convive toda su vida con él.

Finalmente, el especialista señaló que dependiendo de los sitios en donde se presenten las protuberancias, se pueden confundir con otras enfermedades como gastritis, migraña y cuadros infecciosos que provoquen diarreas crónicas o vómito, por lo que recomienda acudir al médico.