Houston, EU.- Horas después de que el comisionado del béisbol profesional de las Grandes Ligas, Bud Selig, presentara de forma triunfal el informe económico que dejó la pasada temporada, un Gran Jurado Federal daba a conocer la acusación de perjurio y obstrucción a la justicia contra el toletero Barry Bonds.
La acusación señala que Bonds mintió cuando dijo que no sabía que las substancias que le dio su ex entrenador Greg Anderson eran esteroides. Además negó haberlos usado en cualquier momento en 2001 cuando batió la marca de jonrones de una temporada con 73 que había estado en poder de Mark McGwire.

También es acusado de mentir cuando dijo que Anderson nunca se los inyectó.

"Durante la investigación criminal, se obtuvo evidencia que incluía pruebas (de dopaje) de Bonds y otros atletas con resultados positivos a esteroides anabolizantes y otras sustancias para mejorar el rendimiento", concluye la acusación.

Bonds, de ser declarado culpable de los cargos federales que ya pesan en su contra, podría ser condenado hasta 30 años de prisión.

Irónicamente, una gran parte de ese éxito económico que Selig reflejó en su informe financiero ante los dueños de los equipos se ha debido a figuras como Bonds, McGwire y el dominicano Sammy Sosa, que protagonizaron una carrera espectacular por batir la marcas históricas de los jonrones y dieron nueva vida a la competición.

De acuerdo a Selig, los ingresos que se registraron en las Grandes Ligas durante la pasada temporada alcanzaron los 6.075 millones de dólares, comparados a los 1.200 del año 1992, cuando dentro del béisbol todo estaba permitido.

De ahí, que la sombra del dopaje persigue a los éxitos deportivos que se han logrado dentro del deporte pasatiempo nacional.

Primero fue McGwire, que no pudo responder ante una comisión del Congreso sobre las acusaciones de que había tomado substancias prohibidas, y ahora Bonds, quienes han puesto al descubierto el grave problema del dopaje que se ha dado durante muchos años en el béisbol profesional.

Bonds, de 43 años, que ya no pudo convencer a los Gigantes para que le renovasen su contrato, tiene en su poder el récord histórico de jonrones que le arrebató el pasado agosto al legendario Hank Aaron, pero ahora se encuentra ante el lanzador más peligroso de toda su carrera, nada menos que al sistema de justicia criminal.

El ex toletero de los Gigantes, que en el 2003 frente a un gran jurado dijo que no sabía nada sobre el consumo de esteroides y otras substancias de mejoramiento en el rendimiento deportivo, desde hoy se enfrenta a los cargos formales de perjurio y de obstrucción de la justicia federal.

Bonds, que aún en el mismo día que consiguió su marca histórica de los 756 jonrones con los que superó los 755 de Aaron se enfrentó en su estilo prepotente a los periodistas y reivindicó que su marca no estaba "manchada en absoluto. En absoluto y punto", ahora tendrá un duro camino que recorrer.

De ser declarado culpable de los cargos federales que ya pesan en su contra, podría ser condenado hasta 30 años de prisión.

Las denuncias de consumo de drogas para mejorar el rendimiento persiguen a Bonds desde hace años. El hijo del ex astro de las ligas mayores, Bobby Bonds, inició su carrera en 1986 como un jardinero de los Piratas de Pittsburgh que se destacaba por robar bases.

Pero para finales de los años 90, su peso había superado los 108 kilos (240 libras) e incluso su cabeza se había agrandado de manera visible. Con su crecimiento físico vino un aumento notable de su potencia, que le permitió concluir la pasada temporada con la marca de todos los tiempos de 762 jonrones.

Ahora no se trata de que responda a las interrogantes que entre los aficionados y dentro del mundo del béisbol profesional existían sobre su posible consumo de esteroides sino que tendrá que demostrar que los cargos que le imputan no son ciertos.

Bonds es la más conocida de las figuras relacionadas por la investigación del gobierno, iniciada en 2002 con el allanamiento del laboratorio farmacéutico Balco, productor de suplementos dietéticos y señalado como posible distribuidor de esteroides.

Los más populares eran los conocidos "limpiador" y "crema" junto con la substancia EPO y hormonas de crecimiento humano.

Bonds, que la pasada temporada ganó 17 millones de dólares, hasta ahora nunca le ha preocupado su imagen pública, y sólo se ha gastado el dinero en formar un buen equipo de abogados, tal vez pensando lo mucho que los iba a necesitar a partir de este momento.