Lahore, Pakistán.- La ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto fue la primera mujer en regir los destinos de un Estado islámico, al que hoy regresa con la intención declarada de llevarlo por la senda de la democracia, aunque sea de la mano del general Pervez Musharraf.
Con sólo 35 años, Benazir se convirtió en 1988 en jefa del Gobierno de Pakistán tras tomar el testigo político de su padre, Zulfikar Ali Bhutto, primer ministro en la década de 1970, apartado del poder y ejecutado por el dictador Zia ul-Haq.

Atractiva y brillante, Benazir encabezó dos Gobiernos (1988-90 y 1993-96) pero no logró completar ninguno de sus mandatos, acosada por acusaciones de rampante corrupción, de las que escapó optando por el exilio a principios de 1999.

Benazir, conocida por el apelativo familiar de "Pinkie", nació en Karachi (sur) el 21 de junio de 1953 y recibió su formación universitaria -en ciencias políticas- en Harvard y Oxford.

Con 24 años regresó a casa, sólo para ver a su padre derrocado por Zia en pocos meses y ejecutado dos años después, cuando Benazir asumió la dirección del Partido Popular de Pakistán (PPP) que Zulfikar había fundado en 1967.

Sufrió entonces largos periodos de prisión o arresto domiciliario, hasta que en 1984 partió al exilio en Londres, de donde regresó dos años después para recibir una apoteósica bienvenida de un millón de personas en Lahore (este).

La educación occidental que recibió fue asimilada y compartida con las costumbres de su país: en 1987 se casó con Asif Zardari, en un matrimonio acordado por ambas familias.

"A un matrimonio arreglado acudes con pocas expectativas, y esto, en cierta medida, hace más fácil la convivencia", razonaba Bhutto sobre su casamiento.

La muerte del general Zia en un accidente de avión en agosto de 1988 y la celebración de elecciones la catapultó al poder el 2 de diciembre de ese año, pero el 6 de agosto de 1990 el presidente Ishaq Khan la destituyó acusándola de abuso de poder, nepotismo y corrupción, disolvió la Asamblea y convocó nuevos comicios.

Bhutto recuerda aquellos momentos con las siguientes palabras: "Mi carácter es muy luchador, cuando más dificultades tengo más ganas de vencer me nacen. Cuando me arrinconan contra la pared, más puedo luchar".

Volvió al poder en octubre de 1993, pero en tres años fue de nuevo destituida por corrupción, mala gestión económica y por la muerte extrajudicial de detenidos.

La "líder de los pobres" paquistaníes, como se describió ayer, optó entonces por abandonar Pakistán para un "exilio voluntario" que sólo acaba ahora, tras casi nueve años, después de garantizarse una amnistía del presidente Pervez Musharraf.

Dejó atrás a su marido, conocido por los paquistaníes como "el señor 10 por ciento" por las comisiones que cobraba para facilitar contratos públicos, quien pasó varios años en la cárcel antes de unirse a ella en el exilio en 2004.

Aunque Benazir han sido condenada en Pakistán en 1999 y 2001, por corrupción y evasión de la Justicia, las sentencias fueron anuladas por tribunales superiores.

Este año aún seguían abiertos varios procesos contra los Bhutto por corrupción, cuyo cierre ha ordenado ahora Musharraf.

Pese a repudiar la "dictadura" de Musharraf durante estos años, en que ha seguido presidiendo el PPP, principal fuerza de oposición en el Parlamento, desde el exilio en Dubai y Londres, Benazir ha terminado negociando con el presidente y jefe del Ejército paquistaní.

Su acuerdo de reparto de poderes con Musharraf ha defraudado a muchos en Pakistán, que conciben como una traición que haya pactado con los militares que acabaron con el Gobierno y la vida de su padre.

Incluso miembros de su familia lamentan en privado la actitud de Benazir, a la que critican por su testarudez e incapacidad para seguir los consejos de quienes conocen el Pakistán de hoy, pese a los muchos años, 19, que ella ha vivido en el extranjero.

Ahora promete devolver a Pakistán a la "democracia" y no oculta su intención de convertirse en primera ministra por tercera vez, tras las elecciones generales de enero de 2008, aunque para ello se requiere una enmienda a la Constitución supuestamente incluida en el pacto con Musharraf.

Benazir es madre de tres hijos, un varón al que llamó Bilawal (1988) y dos féminas: Bajtawar (1990) y Asafa, quien nació en Londres en 1996.