Pakistán.- La ex primera ministra Benazir Bhutto, que sobrevivió el jueves al mayor atentado en la historia de Pakistán horas después de regresar a su país tras ocho años de exilio, enfrenta un futuro político incierto, además de serias amenazas de asesinato.
La primera jefa de gobierno del mundo musulmán llegó a Pakistán en medio de una tormenta política por sus negociaciones para repartirse el poder con el presidente Pervez Musharraf, lo cual ha comprometido su discurso de defensa de la democracia.

Bhutto, educada en Oxford y Harvard y con años de retórica amistosa con Occidente, está amenazada de muerte por los talibanes y Al Qaida, había advertido la policía paquistaní.

El atentado perpetrado al parecer por un kamikaze en el desfile de 18 horas que debía celebrar su llegada mató a al menos 133 personas y dejó heridas a otras 400 en las calles de Karachi, en el sur del país.

Bhutto salió ilesa y aseguró que sus planes de presentarse a las legislativas de enero de 2008 para ser primera ministra por tercera vez siguen en pie.

La ex jefa de gobierno nació en Karachi el 21 de junio de 1953, heredera de una poderosa dinastía de terratenientes. Era la mayor de cuatro hermanos, hijos de un padre occidentalizado y una madre chiita iraní.

Su padre, Zulfiqar Ali Bhutto, el primer jefe de gobierno populista de Pakistán, fue ahorcado por el dictador militar Zia-ul-Haq en 1979.

"Yo no elegí esta vida, ella me eligió a mí", escribió en la introducción a la última edición de sus memorias. "Nacida en Pakistán, mi vida refleja sus turbulencias, sus tragedias y sus triunfos", afirmó.

Tras asistir a escuelas religiosas en Pakistán, estudió en Oxford (Inglaterra), convirtiéndose en la primer mujer asiática en dirigir la prestigiosa sociedad de debates Oxford Union.

Pero meses después de su regreso a Pakistán en 1977, Zulfiqar Ali Bhutto, en ese momento primer ministro, fue derrocado por el general Zia y ella y su familia fueron detenidas. El 4 de abril de 1979, su padre fue ejecutado.

Junto a su tumba, Bhutto relata que "en ese momento me prometí a mí misma que no descansaría hasta que la democracia regresara a Pakistán".

Bhutto permaneció detenida hasta 1984, cuando Zia le permitió viajar a Inglaterra, donde se convirtió en el líder en el exilio del Partido del Pueblo de Pakistán (PPK) de su padre.

La tragedia la golpeó nuevamente en 1985, cuando su hermano Shah Nawaz murió envenenado en su apartamento del sur de Francia.

Pero en abril de 1986 Bhutto se embarcó en la ruta del poder cuando voló a la ciudad de Lahore (este). Al año siguiente ingresó en un casamiento arreglado con el empresario Asif Ali Zardari, con quien tiene tres hijos.

La venganza -y el camino al gobierno- llegaron el 17 de agosto de 1988, cuando Zia murió en un misterioso accidente de avión. En meses, el partido de Bhutto ganó las elecciones y el 2 de diciembre fue juramentada como primera ministra a los 35 años.

Pero su gobierno fue disuelto en 1990 por acusaciones de corrupción, que ella negó, y fue reemplazada por Nawaz Sharif, el hombre que Musharraf luego derrocaría.

Pese a que fue reelecta en 1993, tres años después fue alejada del cargo nuevamente por el entonces presidente, Farooq Leghari, por nuevas acusaciones de corrupción.

Su despido tuvo lugar sólo semanas después de que su hermano Murtaza, que fue acusado de estar involucrado en actividades terroristas, fue muerto de un balazo en Karachi.

El marido de Bhutto fue encarcelado en 1996 tras haber sido acusado de varios delitos -para ser liberado en 2004- mientras Bhutto marchó al exilio voluntario en abril de 1999.

Desde entonces, Bhutto ha atacado a Musharraf y se ha presentado como la solución a la confrontación de Pakistán con los militantes islamistas, pero durante meses el presidente y ella han mantenido conversaciones tras bambalinas para repartirse el poder.

Finalmente, Musharraf anuló los cargos de corrupción en su contra el 5 de octubre tras un controvertido acuerdo de amnistía.

La suerte de Bhutto se decidirá en las próximas semanas. Las turbulencias en su vida parecen destinadas a continuar.