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Roma, Italia.- El nuevo jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, acompañado por sus 21 ministros, asumió oficialmente este jueves su cargo, en plena grave crisis económica y social de su país.
"Juro ser fiel a la República, respetar la Constitución y ejercer mis funciones en el interés exclusivo de la Nación", declaró Berlusconi ante el presidente de la República, Giorgio Napolitano. Durante la ceremonia, celebrada en el palacio del Quirinale, cada uno de los nuevos ministros repitió la fórmula.

El nuevo jefe de gobierno italiano, vencedor de las elecciones legislativas a mediados de abril, quien asume por tercera vez el poder, convocará sucesivamente el primer Consejo de Ministros, compuesto por 12 ministros con cartera y nueve sin ella, es decir sin autonomía financiera.

"Ahora comienza el camino más difícil para Berlusconi y su equipo", escribió Stefano Folli en el diario económico Il Sole 24 Ore. Berlusconi deberá obtener sin problemas la próxima semana la confianza del Parlamento, donde su partido El Pueblo de las Libertades goza de una holgada mayoría.

El gabinete de Berlusconi, presentado la víspera en un tiempo récord para enviar un señal de eficiencia al país, está compuesto fudamentalmente por dirigentes "fieles" al magnate conservador de las comunicaciones. "No hay grandes personalidades políticas, ni brillantes representantes de la sociedad civil.

Sólo un hombre al mando", escribió el diario La Repubblica. Berlusconi, de 71 años, escogió un equipo que le garantice gobernar sin fricciones políticas, por lo que repartió en forma equilibrada los ministerios con sus aliados de la xenófoba Liga Norte y los ultraconservadores de Alianza Nacional.

"El nuevo primer ministro sabe que tiene grandes problemas ante sí, como los problemas económicos y no quiere tensiones con los partidos", explicó por su parte Ezio Mauro en el diario La Repubblica.

La ausencia de representantes provenientes de formaciones católicas y la fuerte presencia de ministros provenientes del norte del país (en total 10 sobre 21), constituyen una novedad, en un país que suele tener en cuenta los equilibrios regionales y el peso histórico de la Democracia Cristiana.

En puestos claves nombró a personas competentes y a la vez fieles como a Franco Frattini, ex comisario europeo a la Justicia, quien asumió el ministerio de Relaciones Exteriores y a Giulio Tremonti, para Economía, los cuales habían ocupado los mismos cargos durante su precedente gobierno (2001-2006).

"La amplia victoria en las elecciones y la derrota aplastante que sufrió la izquierda le otorgan a Berlusconi márgenes de maniobra casi ilimitadas", advierte en un editorial el diario Il Corriere della Sera. El nuevo gobierno conservador italiano deberá enfrentar inmediatamente asuntos muy delicados, como la crisis de la compañía de aviación Alitalia, al borde de la quiebra.

Un préstamo urgente de 300 millones de euros otorgado con el acuerdo del gobierno saliente para evitar la quiebra de la aerolínea italiana suscita ya fricciones con la Unión Europea.

La nueva ministra del Ambiente, la veterana siciliana Stefania Prestigiacomo, deberá ocuparse en cambio de uno de los asuntos más controvertidos: la crisis de las basuras que sumergen cíclicamente desde hace 15 años a Nápoles, la capital del sur de la península.

También en ese caso las instituciones europeas exigen a las autoridades italianas que resuelvan de una vez por todas el sistema de recolección y destrucción de las basuras, un complejo mecanismo que involucra mafia, corrupción e ineficacia administrativa.

Como un mensaje al país y a Europa, Berlusconi reiteró que la primera reunión del Consejo de Ministros se celebrará en Nápoles. El ministro de Economía saliente, Tommaso Padoa-Schioppa, advirtió esta semana que Italia está estancada económicamente y que es el país de Europa más endeudado, por lo que necesita al menos 10 años para enderezar sus cuentas. Un verdadero reto para la nueva legislatura que se inauguró este jueves.