Confiscaron más de 200 obras de su abuelo, ávido coleccionista de arte, como parte de una política de apropiación de bienes judíos. Hasta ahora, para Selldorff sólo ha sido posible de recuperar dos de las pinturas perdidas.
Viena, Austria.- Thomas Selldorff, de 81 años, quien huyó de Austria junto con su familia antes de que su país fuera anexado por Alemania en 1938, espera que la próxima conferencia internacional reafirme los esfuerzos por recuperar el arte que saquearon los los nazis.

Confiscaron más de 200 obras de su abuelo, ávido coleccionista de arte, como parte de una política de apropiación de bienes judíos. Hasta ahora, para Selldorff sólo ha sido posible de recuperar dos de las pinturas perdidas.

"Quiero dejar estas cosas a mi familia", dijo Selldorff, quien vive en Estados Unidos y desea exponer las piezas del artista austriaco Kremser Schmidt en un museo.

A unos 65 años de la Segunda Guerra Mundial, los expertos dicen que miles de obras de arte confiscadas por los nazis, incluso piezas del maestro del art nouveau Gustav Klimt y el expresionista Egon Schiele, aún deben ser restituidas a sus legítimos propietarios.

Los funcionarios de unos 49 países, decenas de grupos no gubernamentales y representantes judíos se reunieron en Praga hace una semana en busca de un nuevo acuerdo para redoblar los esfuerzos de restitución.

Los nazis organizaron una burocracia dedicada a saquear y se quedaron con 650 mil obras de arte y objetos religiosos de judíos y otras víctimas, según la Conferencia de Reclamos Judíos.

Las obras fueron subastadas, entregadas a museos nacionales o a altos funcionarios nazis, o almacenadas para un recinto que Adolf Hitler planeaba construir en la ciudad austriaca de Linz, donde pasó gran parte de su juventud.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, algunas obras fueron restituidas, pero muchas aún circulan en el mercado de arte internacional, o permanecen en los museos donde originalmente se depositaron; recién en la década de 1990 se dio una nueva oleada de devolución de arte robado durante el Holocausto.

Austria es considerada como líder en esfuerzos de restitución, por delante de su mayor vecino, Alemania. La república alpina aprobó una ley en 1998 sobre restitución de arte, y desde entonces ha regresado más de 10 mil obras. "Hay un puñado de países que han logrado mucho", dijo Anne Webber, copresidenta de la Comisión de Arte Saqueado en Europa, en referencia a Austria, Holanda y Gran Bretaña.

La Galería Belvedere, en Austria, ha tenido que devolver 10 pinturas de Gustav Klimt, incluso dos retratos de Adele Bloch-Bauer, que se encuentran entre las obras más famosas del artista.

"La mayoría de los países ni siquiera ha comenzado el trabajo aprobado en Washington en 1998", dijo Webber, al referirse a los Principios de Washington no vinculantes, acordados por 44 países como contexto de trabajo para recuperar arte saqueado.

Bajo los Principios de Washington, las naciones acordaron identificar las obras de arte robadas, abrir los archivos, hacer públicos los casos sospechosos y "lograr una solución justa" para los propietarios de la preguerra, perseguidos por los nazis, o sus herederos.

Berlín, 4 de julio. La película fue aplaudida en el pasado Festival de Berlín. Su protagonista, Kate Winslet, se mostró emocionada. Luego recibió el Oscar. El lector, basada en el bestseller del escritor alemán Bernhard Schlink, narra la historia de amor entre un adolescente de 15 años y una guarda de tranvía que debe responder ante la justicia por su pasado como guardiana de un campo de concentración.

La novela de Schlink, que vendió millones de ejemplares, es leída por los alumnos en el colegio y a la vez tan controvertida como pocas novelas. El 6 de julio, Schlink, escritor, abogado y ensayista, cumple 65 años.

Algunos consideran El lector como holo-kitsch. No terminan de entender por qué uno debería sentir compasión por la nazi Hanna Schmitz... ¿porque es analfabeta? Para otros, se trata de una mirada sensible sobre la culpa y la expiación, una historia que llega al corazón.

El éxito de esta novela sólo es comparable con el de El perfume, del alemán Patrick Süskind. Gracias a la influyente intermediaria estadunidense Oprah Winfrey, El lector también se convirtió en uno de los libros más vendidos en Estados Unidos, y número uno de la lista de bestsellers del diario The New York Times. Ningún otro libro alemán había logrado esto antes.

Entre la tinta y los tribunales

Schlink, nacido en la ciudad de Bielefeld y criado en la casa de un párroco protestante en Heidelberg, hizo dos importantes carreras.

Estudió abogacía (como el joven de El lector) en Berlín y Heidelberg. Después de pasar por Bonn y Francfort, en 1992 se convirtió en profesor en la Universidad Humboldt, que acaba de jubilarlo. Schlink vive entre Berlín y Nueva York, donde festejará su cumpleaños.

Tras la caída del muro en 1989, Schlink trabajó en la mesa de expertos para la Constitución de transición de la ex RDA; de 1998 a 2005 fue juez en el Tribunal Constitucional para la región de Renania del Norte-Palatinado en Münster. En el proceso por la disolución del Bundestag (Parlamento) representó como abogado en 2005 al canciller alemán Gerhard Schröder. Como autor de novelas policiales, saltó a la fama con la trilogía del detective Selbs. En 1995, con El lector, cambió el género.

Sus admiradores destacan su tono literario y ameno a la vez. Por su edad, Schlink pertenece a la generación del 68. Sin embargo, debido a su actitud más bien comedida, no entra en este casillero, incluso cuando en su obra la elaboración del pasado es tema central.

Tras el libro de cuentos Amores en fuga, publicó en 2006 la novela El regreso, que trata sobre la familia de un hombre que regresa de la guerra y trata sobre la búsqueda del padre y de él mismo. La crítica no se mostró entusiasmada. Un "libro sobre el horror", opinó el diario Frankfurter Allgemeine.

Las repercusiones por El fin de semana, de 2008, fueron algo mejores. El libro gira en torno a un integrante de la Fracción del Ejército Rojo que es indultado por el presidente, lo que recuerda al debate por Christian Klar, quien integró esa organización alemana.

Actualmente, Schlink trabaja en un nuevo libro de cuentos. Además, filmarán El regreso, con la dirección del alemán Jan Schütte y guión del propio Schlink.