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Londres.- La ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto afirmó hoy, desde su arresto domiciliario en la ciudad de Lahore, que para el presidente Pervez Musharraf llegó la "hora de marcharse".
En entrevista difundida este martes por la cadena británica BBC, Bhutto afirmó que el pueblo de Pakistán perdió la confianza en la capacidad de Musharraf para conducir al país a la democracia.

Bhutto fue sometida el lunes a arresto domiciliario por siete días, para impedir que se sumara este martes a una protesta convocada por su organización, el Partido Popular de Pakistán (PPP), en contra del estado de emergencia decretado hace diez días por Musharraf.

Musharraf impuso el estado de excepción con el argumento de que los grupos armados islámicos desestabilizan al país, y mientras la Corte Suprema estudiaba si la candidatura con la que obtuvo la reelección presidencial fue constitucional.

La oposición impugnó la candidatura de Musharraf, dado que además de ocupar la presidencia, ejerce la jefatura del Ejército, lo cual está prohibido por la Constitución.

"Es tiempo de que (Musharraf) se marche", dijo Bhutto, quien agregó que "no hay condiciones" para cooperar con el gobierno.

Bhutto se había limitado hasta ahora a pedir que Musharraf dejara el mando militar, pero ahora reclamó que abandone el gobierno.

Sin embargo, otros grupos opositores reprochan a Bhutto haber mantenido conversaciones con Musharraf, y consideran que la ex primera ministra estableció algún acuerdo con el mandatario para compartir el poder.

Según BBC, la policía paquistaní estableció un estricto dispositivo de seguridad alrededor de la casa de Bhutto en Lahore, donde permanece detenida, para impedir que sus partidarios se manifestaran en el lugar.

La dirigente opositora afirmó que las autoridades detuvieron a miles de activistas en la provincia de Punjab, cuya capital es Lahore, para evitar las protestas convocadas para este martes.

La policía advirtió que usaría bastones y gas lacrimógeno para dispersar cualquier concentración frente a la casa de Bhutto, al señalar que "su residencia es una cárcel oficial ahora".